Pato salvaje

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Se hace mención en Las Memorias de Ultratumba a una historia que podría perfectamente, con sus consiguientes reelaboraciones, aparecer en una de esas fastuosas y oníricas recopilaciones de cuentos de los hermanos Grimm. Aunque también la imagino en mitad de una furtiva novela del Marqués de Sade. Ahí la dejo no sin antes confesar lo mucho que me agradaría verla ilustrada por Alejandra Acosta en un hipotético libro sobre narraciones románticas y simbolistas anteriores al apogeo de ambos movimientos artísticos.

 “Un señor había encerrado a una doncella de gran belleza en el castillo de Montfort, con el propósito de deshonrarla. A través de un ventanillo, ella veía la iglesia de San Nicolás; le rezó al santo con los ojos bañados en lágrimas, y milagrosamente se vio transportada fuera del castillo; pero con tan mala fortuna que fue a caer en manos de los servidores del felón, que quisieron abusar de ella tal como suponían había hecho su amo. La pobre doncella despavorida, mirando a todos lados para encontrar algún socorro, no vio más que a unos patos salvajes junto al estanque del castillo. Repitiendo su oración a san Nicolás, le suplicó que permitiera a estos animales ser testigos de su inocencia, a fin de que si había de perder la vida y no podía cumplir los votos hechos a san Nicolás, los cumplieran las aves a su manera, en su nombre y representación. La doncella murió ese mismo año: he aquí que en el traslado de los huesos de san Nicolás, el 9 de mayo, una pata salvaje, acompañada de sus crías, se presentó en la iglesia de San Nicolás. Entró y revoloteó delante de la efigie del bienaventurado liberador, para aplaudirle mediante el batir de sus alas; tras lo cual regresó al estanque, luego de haber dejado a una de sus crías como ofrenda. Algún tiempo después, el patito se fue sin que nadie lo advirtiera. Durante más de doscientos años, la pata, siempre la misma, ha vuelto, en un día fijo, con su nidada, a la iglesia del gran San Nicolás, en Montfort”. Shalam

تتكون السعادة من الوصول إلى الموت دون الشعور بالحياة

Desgraciadamente, la felicidad consiste en llegar a la muerte sin haber sentido la vida

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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