Quimera

0

La vida es una confrontación continua. Un choque fortuito de planetas cuyo sentido apenas alcanzamos a vislumbrar con el tiempo. Considero “Desolación de la quimera” uno de los grandes poemas del siglo XX. Pero en su momento, cuando lo leí, releí y estudié, lo que más llamó mi atención fueron las fauces del monstruo. La grandeza con la que Cernuda hacía hablar al sagrado animal mitológico, símbolo del delirio y la crueldad. Y apenas presté atención a los siguientes versos: “Los poetas, ningún encanto encuentro en ellos, /Cuando apenas les tienta mi secreto ni en ellos veo hermosura.  (…) No muchos buscan mi secreto hoy/ Que en la mujer encuentran su personal triste Quimera. (…) “¿Es que pueden creer en ser poetas. / Si ya no tienen el poder, la locura/ Para creer en mí y en mi secreto?/ Mejor les va sillón en academia/ Que la aridez, la ruina y la muerte,/ Recompensas que generosa di a mis víctimas,/ Una vez ya tomada posesión de sus almas, /Cuando el hombre y el poeta preferían/ Un miraje cruel a certeza burguesa”.

Lo cierto es que ha pasado el tiempo y sigo amando este poema pero ahora mi atención no recae tanto en la quimera como en los versos antes citados. Cualquiera que haya consultado averíadepollos de tanto en tanto, sabrá el motivo. Porque un pasaje similar podría aparecer en Puercos. Una novela donde el conde que la protagoniza, destripa los vicios y ego de todos los artistas, poniendo especial hincapié en los poetas.

En fin, en ciertas ocasiones, me han preguntado por qué doy tal o cual visión de los artistas y en concreto, de algunos poetas en el libro ya mencionado. He de confesar que para mí, la respuesta es muy sencilla. Básicamente, porque a nadie en mi vida, jamás, he visto criticar tanto a los poetas como a ciertos poetas. Y me cuesta recordar labios tan caídos y gestos que denotasen tanta envidia como los que emitían esos poetas cuando alguien alababa el texto de un amigo (o rival) delante suya. Creo, exactamente, que una buena muestra de lo que afirmo, puede verificarse en el inmenso texto de Cernuda. Una jauría de gloriosos versos que son una auténtica bomba contra sus compañeros de vocación. Shalam

إِذَا عَمَّتِ الْمُصِيبَةُ هَانَتْ

El que está abajo, no tendrá que temer la caída

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Deja un deseo