Futuro

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Supongo que don Quijote se encuentra perdido.

 Desorientado.

Que don Quijote ya no reza y probablemente esté muerto.

 Y no es ni un minotauro ni un caballero.

                              Porque don Quijote se droga.

Pues si no se drogara, ¿cómo iba a imaginar a malandrines viciosos, gigantes corpulentos, jinetes poderosos, doncellas perdidas en lagos, o iba a dialogar con pastores y condes y duques sobre los frutos repartidos en el paraíso y las monedas de barro convertidas en oro en los campos de la Arcadia? Si no se drogara, dime, ¿cómo podría levantar su espada ante los rebaños de ovejas confundiéndolos con ejércitos, arrojar su lanza sobre sacos de vino creyendo que son gigantes o soñar con los alargados muros del Toboso, donde lo espera una joven muchacha que, al verlo llegar, acariciará sus dedos, le ayudará a quitarse la armadura y tras besar su frente y lavar sus pies en un barreño de agua caliente con sus manos, lo acompañará a su nuevo hogar, diciéndole: “¡Mira, aquí seremos felices! ¡Es un laberinto! ¡Tú serás el toro y yo el ser humano!”. Shalam

ما حكّ جْلْْْْْدك مثل ظْفرك

Sufre dolor verdadero, quien lo sufre sin testigos

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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