La emperatriz

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La emperatriz es una mujer justa y equilibrada. Alguien que brilla intelectualmente y es capaz de controlar su sexualidad. La emperatriz es una mujer observadora. Es activa pero bastante reflexiva por lo que resulta conveniente seguir sus consejos. En realidad, ejerce una situación de mando. Es poderosa. Pero no tiene necesidad de demostrarlo. Su mera presencia infunde respeto y también admiración. La emperatriz es una muchacha que dejó de ser adolescente hace tiempo, no dispone aún de los arcanos conocimientos de las ancianas pero va en buen camino. Es un ángel cuyos senos llenos de miel se abren para aquel con el que comparte su vida. Una reina que cuidará con orgullo del castillo en ausencia de los guerreros. Una joven que repartirá amor sanador. Será beneficiosa y traerá buenos augurios. La emperatriz es una mujer de paz pero su mirada cautelosa y su silencio demuestran que es capaz de tomar las armas si es necesario. En principio, se siente interesada por la filosofía, un paseo por un museo o contemplar un bello amanecer pero si es necesario, no dudará en mover las piezas que tiene a su disposición para emprender una guerra. Aunque obviamente no es ese su objetivo sino disfrutar al máximo de la vida. Tanto espiritual como carnalmente. Tanto externa como internamente. Porque la emperatriz es una mujer del Renacimiento. Ama la delicadeza, la poesía y la belleza y desea ser conquistada con el intelecto. Que el sexo venga a ella enfundado con la máscara del arte, el refinamiento o el desarrollo intelectual más amplio.

La emperatriz desea y añora un conocimiento del que en parte ya comienza a gozar. Es la reina ideal de un pueblo en desarrollo. Promesa de fertilidad y de emancipación. Es una mujer individualista que no obstante, valora a su pareja. Busca compañía aunque disfruta de sus momentos en soledad gracias a los cuales ha vivido experiencias muy intensas. Y si bien es fiel a sus amantes, no tiene problemas en ser coqueta si la situación lo demanda o cree que está siendo traicionada. Algo que pocas veces sucede porque por lo general controla las relaciones en silencio y concede tanta libertad que resulta innecesario engañarla. La emperatriz es la parte femenina equilibrada del mundo. Una persona que controla muy bien sus pasiones y cuando se adentra en una aventura cubre perfectamente sus espaldas. La emperatriz es una mezcla entre las diosas Artemisa y Atenea. Una delicada justiciera que no necesita empuñar una espada para mantener bajo control a sus súbditos. Huye de los extremos y dedica el mismo tiempo a sus estudios que a sus paseos por los bosques o a la práctica de un deporte. Es la primavera. Un lienzo delicada y pacientemente compuesto por Miguel Ángel. La posibilidad de que aquello que emprendemos, germine. Dé frutos que con el tiempo se extiendan hacia diversas direcciones. La emperatriz es la femineidad descubriéndose a sí misma. Alcanzando su esplendor y madurez. El pleno dominio de los sentidos y facultades. Es un campo lleno de flores donde echar una siesta y por el que caminar embelesado. Una sinfonía de Mozart y la risa de un príncipe al mediodía.

La emperatriz es una carta solar. No indica un estallido sino una iluminación llevada a cabo a través del esfuerzo y el tiempo. La paciencia. Es una carta tanto de rigor como de disfrute. Un símbolo hippie y de realeza. Celeste y terrestre. Es un río. Un mar en calma donde apenas hay sobresaltos. Una mañana soleada con una ligera brisa. Es agua pura. Un elixir. Alguien que se mantiene sereno pues sabe que controlar las emociones es la mejor manera de gobernar un reino y conquistarse a uno mismo. Shalam

إِنَّ الطُّيُورَ عَلَي أَشْكَالِهَا تَقَعُ

Una retirada no es igual a una derrota

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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