La noche Nujani

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Hace casi dos años, participé en una de esas maravillosas fiestas Nujanis organizadas por René Esquer en Murcia donde tuve el privilegio de presentar varias obras videográficas de Alonso Quijano (José Luis Fullea) y a un animal recién descubierto llamado Pitir: un ser que desafiaba todo aquello que dábamos por seguro y vivía en nuestro planeta desde tiempo inmemorial. Fue una noche formidable. Un homenaje al espíritu de las antiguas ferias de “cosas extraordinarias” donde se ponían en tela de juicio tanto las verdades científicas como las virtudes morales y nos adentrábamos más aún en lo inimaginable.

Dejo a continuación el discurso que realicé para la presentación y que fue un placer leer y saltarme a la torera, según los acontecimientos lo iban dictando.

Ahí va:

Lo primero que dijo alejandro Hermosilla cuando comenzó a hablar aquella noche del viernes 15 de junio de 2012 en el bar la General de Murcia es que no sabía bien qué hacía allí pero no importaba. Pues las noches Nujanis requerían esa actitud tanto en los actores como en los participantes. Las noches Nujanis eran así. Entre el punk y el revival ochentero, con un toque afro y otro muy latino y siempre mirando al cielo, -y sólo muy a lo lejos al suelo- las noches Nujanis eran, sí, Nujanis. O en otras palabras, Nujanis. Que es sinónimo de Nujani. ¿Hemos entendido?, dijo Alejandro Hermosilla a los presentes. Nujani es Nujani. Es decir; Nujani es cuando el presentador no es presentador, los asistentes al recital piensan, saben y no dudan de que pueden hacerlo mejor que él y los artistas que aparecen en la lona del ring Nujani gustan de llamarse de todas formas menos artistas. Porque Nujani son. Y Nujani han nacido. O ¿no es así? Como aquellas melodías que escuchábamos en nuestra infancia y a las que no dábamos importancia, las noches Nujani, dijo Alejandro Hermosilla a los presentes, habían venido a ocupar un espacio en nuestras vidas. Aunque no supieran cuál ni falta que hacía. Sobre todo, teniendo en cuenta que los españoles vivían más reprimidos que nunca y no estaba de más tomar un poco del licor con sabor a absurdo que acompaña a toda noche Nujani. Noches en las que todos volvíamos a ser niños y podíamos jugar a lo que deseáramos y con quien quisiéramos. Pues “Nujani es, Nujani fuiste y Nujani somos”, exclamó Alejandro Hermosilla.

¿Qué se puede añadir a esto? Poco más. Gritemos, digamos todos: “Soplo Nujani. Vida Nujani. Cantares Nujani. Y  aplausos Nujani. Sí. Nujaniiii. Como la sintonía de acogida de las discotecas antiguas. O la peseta y el duro. Y el billete verde de 1000. Nujaniiiiiiiiiii….. Nujani…. Siempre Nujani… Nujani… Siempre Nujani…. Nujani… siempre Nujani…. Nujani… Siempre Nujani. Nujani”.

En fin, fue así que aquel extraño pero digno presentador dijo a los presentes que iba a comenzar a hablar sobre el primer artista de los que participarían en aquella noche estrafalaria, ridícula y encantadora como sólo una noche Nujani podía serlo. Y que comenzó a referir las hazañas de José Luis Fullea al que dedicó estas palabras: Fullea es uno de los artistas Nujani por excelencia. Nacido Nujani antes de ser ni siquiera imaginado como ser humano en la mente de sus padres, José Luis Fullea era, representa y simbolizaba la esencia nujani más absoluta. Porque José Luis Fullea es un hombre orquesta. Un muchacho encantador. Un samurai impredecible. Un filósofo racional pero también subliminal. Mago encantador, amigo eterno, cantante singular y malicioso, amigo fiel del Torete y el Vaquilla, fundador del grupo Trompe Team, payaso infinito, fan perenne de Loco mía, niño sin edad, fan por igual de los western y la lucha libre, lector del tarot y cartas astrales en su juventud, aspirante a terapeuta sentimental, aprendiz de brujo sin hechizos ni conjuros y aspirante a chamán de la juventud nujani gracias a su indiscutible carisma.

Todo eso y mucho más era José Luis Fullea el grande. O el nujani como se le conocía en la Murcia Nujani. Un hombre capaz de diseñar los más hermosos cuadros abstractos. Realizar las más evocadoras fotografías. Y, por supuesto, las creaciones que aquella noche iba a presentar surgidas de su tremenda e incontestable mente Nujani capaz siempre de lo mejor pero también de lo mejor. Una selección de maravillosas -en el sentido que se le daba a este término en el mundo nujani- piezas audiovisuales en las que Fullea jugaba con las estructuras visuales como lo hiciera en su infancia con el cubo de Rubick o las piezas del puzzle gitano. Lo cierto es que parece falso pero no lo es. Desde el primer video de este tipo que realizó, Fullea ya estaba al nivel de un maestro. Como pudieron comprobar todos los asistentes a la mítica II noche Nujani cuando Alejandro Hermosilla acabó su increíble discurso, levantó el telón y mostró unas obras de arte que únicamente la eternidad Nujani sería capaz de juzgar porque Nujani era la noche y Nujani era el día como el artista José Luis Nujani, a quien los asistentes Nujani recibieron con un fuerte aplauso Nujani.

Pero lo mejor no había ocurrido todavía sino que estaba por acaecer, dijo Alejandro Hermosilla a los presentes tras la visualización de las encantadoras piezas audiovisuales presentadas por José Luis Fullea a los presentes. De hecho, se acercaba el momento central de un noche repleta -justo era decirlo- de momentos célebres: la presentación en sociedad del Pitir. Tal vez los asistentes no pudieran valorar en su verdadera dimensión lo que este acontecimiento suponía. Y por ello, era necesario recalcarlo.

A través de la tierra boreal australiana, siguiendo el rastro de los hermanos Williams,  Turner el aventurero y los García Camacho, un explorador sin igual, José Fuengirola, nieto de los famosos conquistadores de Torrelavega, había conseguido realizar la primera fotografía de ese animal con rostro angélico y fuerza soberbia llamado el Pitir. Un ser que tal y como nos describe Fuengirola en su libro En búsqueda del primer mamífero: “posee un olfato muy agudo capaz de detectar todo tipo de animales que se encuentren a la distancia de un kilómetro cuadrado, cuya robusta presencia hace sentir un miedo feroz a todos los que se le acercan con ánimo violento pero, asimismo, proporciona sensación de seguridad y protección a quienes se aproximan a él pacíficamente. Y es que el pitir tiene un sexto sentido para detectar enemigos y posibles amigos. Tal vez porque posiblemente, según he deducido de diversos estudios, es descendiente directo del Timur: un mamífero que infundía tanto respeto, temor y admiración en los tiempos boreales. Antes de las primeras cascadas y los posteriores ciclones. Cuando el pitir sólo era un proyecto y no el animal en que se convertiría. Un animal que impresiona con tan solo pronunciar su nombre cuyas piernas son increíblemente resistentes y flexibles, permitiéndole recorrer grandes distancias sobre aguas dulces o saladas y árboles y selvas agrestes, cuya capacidad pulmonar así como sus ojos del tamaño de dos puños asombran la primera vez que se los contempla de cerca”.

En fin. Alejandro Nujanilla dijo a los presentes que podría seguir y seguir hablando sobre el Pitir. Y sobre la polémica que había supuesto su descubrimiento por parte del nieto más querido de los Fuengirola. Pero que ya era suficiente. Ya estaba bien de escuchar palabras, palabras y palabras. Y que ya era el tiempo de desvelar uno de los secretos mejor guardados por la ciencia animal de los últimos tiempos. Porque el Pitir se encontraba allí mismo. Sí. Aunque los incrédulos pensaran que no.

Y dicho esto, y destapando la cortina que ocultaba hasta entonces la misteriosa y prohibida figura del Pitir, Alejandro Nujanilla se despidió de los presentes. No sin antes recordarles que la noche no acababa allí sino que, en realidad, era en esos instantes que estaba comenzando dado que a continuación tendría lugar una sesión de música Nujani comandada por el sargento René: otro digno ser perteneciente al mundo Nujani y del que, se decía, había formado en algún momento de su vida de la logia que fundó este movimiento cuya doctrina tal vez sea inescrutable y misteriosa, sí, pero, como pudieron comprobar todos los asistentes a la segunda celebración de sus ritos, es, en esencia, maravillosa; como todo lo Nujani fue, es y será. De aquí hasta la eternidad. Shalam

 كُنْ ذكورا إذا كُنْت كذوبا

El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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