La piedra

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La piedra que cuelga del techo y corta el tejido, da miedo. La piedra que se balancea en el techo y corta el tejido, da miedo. La piedra que cuelga del techo y corta el aire, da miedo. Porque la piedra es lunar. Procede de la inmensidad. Habita la noche. Es transportada en la boca de cuervos y golondrinas de ojos sangrientos. La mayoría con las alas rotas y una mirada violenta que provoca el pánico en monstruos que contemplan con el rostro acobardado los bosques. Se asustan cuando una rana croa y los lobos corren feroces. Deseando morder la piedra que cuelga del techo y corta sus cuellos. Porque a ellos no les asusta morir descuartizados. Al contrario, ansían ser descabezados teniendo en cuenta el poder de la piedra que se balancea en el techo y corta el tejido, dando miedo. Provocando el pavor en sacristanes y brujas. Monaguillos que muerden sus labios cuando la piedra desciende amenazando partir en dos el mundo. Haciendo sangrar el sol y las estrellas que lloran como perros sedientos. Los cientos de mastines que se desplazan por las montañas huyendo de las sombras y destellos de la piedra que cuelga del techo y corta el aire, dando miedo. Porque es una piedra lunar. Procede de la inmensidad. Habita la noche. Y es transportada en la boca de cuervos y golondrinas de ojos sangrientos. La mayoría con las alas rotas y una mirada violenta que provoca el pánico en monstruos que contemplan con el rostro acobardado los bosques y sólo cuando aparecen las niña, elevan sus brazos erguidos y muestran sus dientes, como prueba de valentía. Un coraje y orgullo que vuelve a transformarse en temor cuando la estrella se eleva en el horizonte durante días y noches solitaria y rígida, haciendo que los habitantes de los pueblos se refugien en sus casas o caminen descontrolados hacia ríos donde entregan en sacrificio a sus hijas. Porque la piedra que cuelga del techo y corta el aire, da miedo. Y el techo es celeste. Es uno de los atributos de dios. Tal vez una parte de la profundidad de sus ojos. Acaso sus cojones golpeados por una piedra que por tanto, amenaza con castrar la vida. Quitarle el flujo de semen al universo. Y esterilizar la tierra cuyo aspecto será el de un desierto infinito rodeado de unas cuantas gotas húmedas de océano, cuando el apocalipsis  llegue. Y ni los gatos encerrados en cajas, cerca de los oasis, puedan distinguir el color de esa piedra que cuelga del techo, corta el tejido y da miedo. Porque esa piedra es la noche eterna. Shalam

 نَّ الْهَدَيَا عَلَى قَدْرِ مُهْدِيهَا

 Los grupos son útiles. Pero la salvación llega en soledad

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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