Martillazo

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Alguien ha roto de un martillazo el espejo de un lienzo situado en un museo de Europa. Y la imagen que ha dejado es parecida a la de una tela de araña donde el espectador queda atrapado. Desde luego, la sombra de la persona que me envía esta fotografía permanecerá para siempre allí. Formando parte de una obra de arte que merece valorarse no tanto por sus resultados sino por lo que estos proponen o sugieren.

Una muchacha realiza una fotografía, captura una imagen y es apresada en ella. Prueba de que el lienzo es la araña y su significado y sentido el veneno. Las patas, piel y tela que utiliza para engatusar a espectadores y encadenarlos a su yugo. Un claro ejemplo de que el arte crea realidades y construye vidas paralelas. Escritor y lector escriben la obra en tiempos discontinuos que en algún momento, confluyen y de ahí surge otro mundo, una nueva creación. Probablemente, la verdadera novela. La historia de una mujer encerrada en un lienzo cuya sombra oscurece la mirada del espectador golpeado y herido por un flash que nunca dará brillo a su rostro. Y está destinado por tanto, a eclipsarse cada vez que se contemple en este espejo sin fin. Fragmentado y roto como el ser humano desde que fue expulsado del Edén y se vio obligado a recomponer su ser y mirada en los museos. Ese cementerio donde sólo hallamos sombras y muertos. Espíritus envenenados y atrapados que suspiran con salir de esa cámara de gas donde las obras expiran lentamente. Deseo que no podrán nunca lograr aunque golpeen una y mil veces el vidrio y consigan evadirse, fugarse de sus múltiples reflejos. Porque la tela de araña no es la realidad sino la obra de arte. O mejor dicho, la tela de araña es la realidad y el arte, su veneno. Shalam

 كُنْ ذكورا إذا كُنْت كذوبا

 Cuando el carro se rompa, muchos os dirán por dónde debía pasar

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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