Mártires del compás

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado al pintor italiano Giovanni Gasparro. El cual no recomiendo leer escuchando un fragmento del Mesías de Haendel o de una de las Pasiones de Johann Sebastian Bach  (como sería de esperar atendiendo a una mirada superficial a sus lienzos) sino un clasico tema italo disco: «Only you» de Savage. 

 

Mártires del compás

Hay quienes consideran que Giovanni Gasparro realiza pintura religiosa. No me encuentro yo entre ellos. Puesto que más bien pienso que lo que hace es utilizar motivos y personajes religiosos para exponer problemas, dudas y éxtasis contemporáneos ajenos en ocasiones al mundo de los púlpitos.

Su obra no aspira al recogimiento o al desvelamiento. Puede obviamente exponerse en una catedral u ocupar un lugar central en una coqueta iglesia italiana. Pero eso no signfica que rezume sacralidad. Que inspire devoción o anime a la carestía y la meditación. Para nada. Y por eso tampoco entiendo que sus fascinantes y movedizas composiciones llenas de atrevidos escorzos, sarcasmo y dulce frivolidad puedan escandalizar a alguien. 

He leído algún artículo afeando los claroscuros de Gasparro en comparacion con los de Caravaggio o los alcanzados durante el renacimiento tardío y el Barroco en la pintura italiana. Ciertamente, puedo comprender al ensayista si se toma en serio la base de este comparación. Pero lo que no puedo comprender es por qué se realiza la misma. Ante todo, porque pienso que Gasparro no intenta ni de lejos parangonarse ni con el artista ni con los períodos aludidos. Más bien los utiliza para alcanzar sus fines. Se reconoce su declarado admirador pero no tanto su continuador. Inevitablemente, teniendo en cuenta la temática de su obra, esas referencias aparecen. Pero no para superarlas, confrontarlas o adscribirse a ellas sino para ir a otro lugar. Para adquirir un perfil propio.

En realidad, la mirada de Gasparro es la de alguien caído en un país y entorno donde los símbolos religiosos son tan omnipresentes como los publicitarios y los relacionados con el mundo de la moda. De ese cruce surgen sus creaciones. Gasparro no mira las figuras religiosas como un creyente. O al menos no como un creyente tradicional sino como lo haría un hombre del siglo XXI cuya vida se rige más por la ética que por la moral. Pero aún así, siente el poder de Cristo y sus arcángeles.

Gasparro retrata el mundo religioso como lo haría un diseñador de Versace. Un publicista encargado de vender sotanas, cruficijos y hábitos de monja diseñados por Yves Saint Laurent. Envueltos en celofán y fondos de colores con un ligero amor a pachuli. Se permite, por ejemplo, dibujar a la Virgen como una doncella romántica cuya contemplación proporciona una refinada experiencia estética y a Cristo como alguien que no sólo sufre sino que, a su vez, disfruta secretamente de las torturas recibidas porque sólo así alcanza su destino. Su naturaleza divina.

Exactamente, no sé si Gasparro le da otra vuelta a la pintura religiosa. Más bien, diría que la convierte en un género moderno. La lleva directamente a nuestra época, le quita el sabor a destierro y claustro y la confronta con los múltiples estilos propios de nuestra caleidoscópico mundo. Y, además, en vez de ocultar la faceta kitsch que la modernidad descubrió en todo tipo de ámbitos a los que restó trascendencia, la expone sin ámbages. Casi con afán exhibicionista. Lo que, al contrario de lo que podría pensarse, logra que renovemos nuestro interés por símbolos, estampas, figuras sacras vistas una y mil veces. Sometidas al yugo y peso de la mirada y la costumbre. Aportándole diversión y frescura. Un aroma a colonia cara y perfume juguetón de ligoteo deslizándose por el cuerpo de un ángel.

Tengo muy claro que Gasparro es alguien que ha crecido en un entorno religioso y que posiblemente lo ama profundamente. Y por eso necesita vivificarlo. Aunque para ello tenga que faltarle al respeto. Gasparro no desea recrear lo conocido sino avivarlo. En Tarkovski, el mundo sacro es un mundo en extinción. Un legado antiguo que se desvanece cuyo mensaje no alcanza a nadie. Con Gasparro es un mundo vivo sometido a todo tipo de contradicciones y juicios. Proclive tanto al escarnio público como a la adoración y sometimiento sadomasoquistas. 

Repito que pienso que Gasparro ama las escrituras. Probablemente, con profundidad y arrobo. Puesto que su pintura en ningún momento las cuestiona. Pero lo que sí confronta en su obra es la mirada humana a los textos sacros. Y, sobre todo, el comportamiento de las órdenes eclesiásticas. Algo que podemos adivinar, intuir tras la lascivia presente en sus lienzos. Puesto que en ellas se impone un velado fondo sexual proclive al pecado. A la lujuria y al vicio. 

En realidad, las figuras de Gasparro se encuentran huecas. Remiten más al espectáculo que a lo sacro. Son hijas de un cruce entre el manierismo y la modernidad. Se encuentran a mitad de camino de la pintura clásica italiana, la fotonovela, la fantasía erótica y el anuncio de moda. Son un coqueto e insinuante canto consumista a la religión.

Su sentido de hecho se agota en sí mismas. No remite tanto a las escrituras sino al escaso eco que las mismas reciben en nuestro mundo. Son bellas por tanto no en el sentido de que nos transporten al mas allá o nos leguen un trascendente mensaje sino en el mismo sentido en que lo podía ser un automóvil para los futuristas o el cuerpo de un atleta para los espectadores de un acontecimiento deportivo. Y por eso son más vendibles que solemnes. Son, en cierto sentidos, fetiches turísticos. Porque sólo así captan la atención de creyentes y no creyentes: transformadas en objeto de deseo. En caros posters que no desentonarían en un basílica pero mucho menos en refinado after veneciano lleno de de laberínticos pasillos y dorados cuartos oscuros. Shalam

من له صبر ينال ما يريد

Quien tiene paciencia obtendrá lo que desea

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…los burgueses de calais…..rodin..1985….
    2ºimagen……anacronico…………..
    3ºimagen…..estos peces son de s.o.s. mar menor……. toxicos….(multiplicacion de las manos)……
    4imagen…..necesita hacer «renacimiento», pero esto le vale a alguien o alguna institucion?…….
    5ºimagen………la corona de «samo»….»j.m.basquiat»(el niño radiante)……………
    6ºimagen……no se atrevio a hacer «comic» de este «guantazo»…..jajjjj
    7ºimagen……la monja alferez tocando el arpa(in-visible)…….
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=eLpvxm8n6ik….colores…martires del compas..(tu lo has dicho)……

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Rabia y santidad. Cartel de obra de teatro de Erwin Piscator. 2) Escena religiosa intercambiable por otra de Star Wars. Jabba en el medio. 3) Versión para millenials de Las sandalias del pescador. 4) Nueva interpretacion del cuento de Blancanieves pasado por el filtro bíblico. «Nadie es más bello que Jesús o la Virgen María». ¿A que sí espejito? 5) Imitación Murillo. Iglesia la Milagrosa. 6) Influencia televisiva en cuadro bíblico. No es una escena que aparecería en el cine sino en la televisión. 7) Escena kitsch virginal que se colocaría en las paredes de un bar alincantino regentado por Pedro Almodóvar. PD: Raíces del suelo perdidas por la montaña. Así son mártires del compás.

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