Escapularios

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Transcribo aproximadamente lo que dice Poli Díaz en una entrevista realizada a él y a Miriam Rodríguez en El mundo: “No tenía manías, no era de persignarme antes de salir al ring porque no quería meter en un lío a Jesucristo. Me explico: imagina que yo me persigno y el otro también, ¿entonces con quién de los dos va a ir Jesucristo? No mola”.

¿Se puede añadir algo a esto? Sí. Tal vez eso de que genio y figura hasta la sepultura. Y también que con su simpleza, con su sabiduría de calle y vida, Poli explica mejor que la mayoría de párrocos y exegetas bíblicos el amor divino. La bondad celeste. Si Dios existe, no tengo dudas de que estará orgulloso de nuestro campeón. ¡Poli, bendito seas!

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Revisando números antiguos de la revista Ruta 66, me encuentro con un artículo de Miquel Raufast dedicado a Thelonious Monk cuya frase final creo que define la naturaleza extraterrestre del pianista a la perfección: “Nadie se dio cuenta de que, en realidad, lo único que hizo Monk durante toda su vida, al igual que E.T., fue llamar a casa”. Nada más que añadir al respecto. 

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Leyendo un Ajoblanco de los 80 me encuentro con esta frase de Hans Magnus Enzensberger en la que define involuntariamente lo que es la socialdemocracia: “La cuestión de si hay que nadar con la corriente o contra ella me parece anticuada, porque presupone una simplificación intolerable. Me parece más rentable la actuación del navegante a vela, que surca las aguas tanto a favor del viento como en contra”. Ahí exactamente se encuentra la socialdemocracia posmoderna. Moviéndose a favor o en contra por cuestiones de rentabilidad. No por heroísmo alguno o coherencia con un ideario. Vamos, lo que viene a ser un cambio de chaqueta de manual dependiendo de hacia donde sople el viento. Oportunismo. Si estas ideas no logran votos, adoptaré otras aunque sean contrarias a mi credo.

Entiendo también que este extracto de un artículo de Hans publicado en El país en el que explica su agnosticismo, revela bien a las claras los valores socialdemócratas: “Para mí el ateísmo no es una opción, sino una idea fija. No quiero pertenecer a ese club. En general, me cuesta decidirme por una filiación. Me faltan dotes para ser un colega de fiar. Naturalmente, habrá quien lo considere una carencia”. Ciertamente, yo no lo considero tanto una carencia sino más bien un modo de actuar y proceder habitual en estos tiempos. La forma de calificar ese estilo de vida y comportamiento se la dejo al lector. Eso sí, a diferencia de tantos y tantos personajes, hay que reconocerle al menos a Hans su sinceridad. Shalam

الجميع أحمق حتى يثبت العكس

Todo el mundo es idiota hasta que demuestre lo contrario

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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