La jungla

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He de reconocer que ni en la época de más auge del jungle, este estilo musical fue mi favorito. Aunque la incursión en sus territorios realizada por David Bowie en Earthling me hizo prestarle bastante atención y tomármelo en serio. Si Bowie estaba ahí dentro es que algo interesante se movía en esos linderos. Así que no dudé en acercarme a dos Lps de los que disfruté muchísimo en su momento. Me refiero a Timeless y a Saturnz Return. El par de obras maestras del género firmadas por Goldie. Un músico al que se me ocurre compararlo con Adriano. El explosivo y rebelde delantero brasileño que, durante sus primeros años en el Inter, parecía que se iba a comer el mundo. No tener más techo que el cielo y estar en posición de poner en jaque al mismísimo Ronaldo Nazario. De hecho, durante un tiempo, Goldie fue considerado un joven genio. Aterrizó en el mundo de la música con una fuerza descomunal. Casi como si fuera un poeta, transformó los sonidos urbanos en celestes. Haciendo de las discotecas espacios siderales, intelectuales y bailables combinando peligrosidad, rabia y trascendencia de una forma tan personal como instintiva. Arrebatadora. Pero finalmente, como Adriano, (con quien también le une una infancia conflictiva y desnortada) se desvaneció. Cayó en el vació, como si hubiera sido arrebatado por diablos oscuros y conducido a otra dimensión, desde la que apenas podía hacer más que reverdecer su fuerza creativa del pasado y dibujar sombras en medio de viciosas bacanales.

Dicho esto, no era mi intención hablar hoy de Goldie sino de jungle. Palabras que, aunque no lo parezcan debido a las fronteras a las que el músico inglés lo condujo, no son sinónimas. En realidad, el motivo se debe a que llevo ya un tiempo leyendo el clásico de Simon Reynolds, Energy flash: Un viaje a través de la música rave y la cultura de baile, y me gustaría dejar a continuación la lúcida e inteligente disección que el famoso crítico realiza de este estilo musical. De las mejores que he leído nunca. Tan precisa como esclarecedora.

Ahí va: «La euforia del militante del jungle se nutre de la desesperación de principios de los noventa. Compuesto literalmente por fracturas («breaks»), el jungle traza una imagen sonora de inestabilidad y desintegración social. Sin embargo, la ansiedad de la música se consigue dominar y se transforma en una especie de despreocupación; los perturbadores breakbeats entran en un bucle de flujo constante. De esta manera, el jungle encierra una respuesta no verbal a los tiempos difíciles, como la  postura que adoptaría un guerrero. La resistencia se encuentra en los ritmos. El jungle es el pulso metabólico de un cuerpo reprogramado y recableado para enfrentarse a una época con una sobrecarga de información inimaginablemente intensa. Así, sus innovaciones rítmicas impregnarán la música popular hasta bien entrado el siglo XXI, de una forma tan insidiosa e insinuante como lo hicieron el rock and roll, el funk y la músico disco en el pasadoShalam

الأناقة لا تتعلق بالزخرفة الزائدة

La elegancia no consiste en el exceso de adornos

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Pinchar es como amar y drogarse. 2) Disolución. 3) La quinta marcha. PD: recuerdo el primer disco de Neneh Cherry con mucha alegría.

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