Ruido y estrellas

2

Magma es una de esas bandas que demuestran que la realidad siempre, absolutamente siempre, supera a la ficción. Si un novelista la hubiera descrito en uno de sus libros o hubiera urdido una biografía imaginaria sobre sus andanzas, estoy seguro de que se le hubiera acusado de estar forzando los límites de la verosimilitud. No obstante, aunque parezca lo contrario, Magma es real. Por más que, obviamente, su increíble trayectoria ha convertido a este excéntrico colectivo francés comandado por Christian Vander en una leyenda. Un mito de la música progresiva y espacial cuyo legado pone también de manifiesto que el arte sin aparentes vínculos concretos con la cotidianidad suele terminar por ser más trascendente que el político o social. De hecho, parece mentira, teniendo en cuenta tanto sus excéntricas instrumentaciones como la temática marciana de sus discos, pero lo cierto es que su legado posiblemente nos dice más sobre nuestra época que muchas de las obras de los más carismáticos y talentosos rockeros y cantautores. Precisamente por ser su música abstracta y encontrarse enraizada en un planeta inexistente. Pura ciencia ficción apocalíptica. La banda sonora perfecta para una serie de animación aún por grabar. Esa que relate en breves episodios la huida del hombre hacia otros mundos, agobiado por la contaminación y nuestra atracción por la autodestrucción.

………………………………………….

Conocí a Magma no hace mucho. Pero desde que lo hice, no ha habido prácticamente ningún día que no haya escuchado uno de sus discos. Creo que son la píldora perfecta para evadir esta triste realidad y además, rebosan creatividad. Están llenos de genialidades y delirios inimaginables hoy en día que si bien pueden ofuscar un tanto durante las primeras escuchas, terminan revelándose como deliciosas explosiones de incandescentes locuras lunáticas conforme nos familiarizamos con ellos. Yo en concreto los recomiendo para leer todos esos míticos cómics de ciencia ficción y terror galáctico publicados en revistas como Metal Hurlant. Y, por supuesto, para quien desee perderse varias semanas en la famosa saga de Frank Herbert o las de Jodorowsky y Giménez.

…………………………………….

Supongo que desde el cínico y caótico siglo XXI, esa mezcla de rock, ópera, música cinematográfica, free jazz y pop interestelar parido en ese mágico y olvidado planeta que Magma se inventaron -Kobaïa- puede resultar tan ridícula como quijotesca. Magma podrían pasar por el clásico grupo llamado a protagonizar un filme como Spinal Tap de no ser porque eran espectaculares músicos. Se atrevieron a desarrollar una idea que para la mayoría de las personas se quedaría en un mero chiste de sobremesa o daría para unas cuantas risas en medio de una borrachera o un cuelgue de marihuana. Y lo mejor de todo es que no sólo lo hicieron perfectamente sino que llegaron hasta las últimas consecuencias. Christian Vander siempre tuvo claro que ya que iban a penetrar dentro del espejo, había que incursionar hasta el fondo. Realizar submarinismo musical y lanzarse en cohete espacial evitando los artificios o simulacros.

Magma siempre fueron un grupo auténtico. Eran cruzados espaciales que, aunque llevaban a cabo sus batalla dentro de un cajón de sastre tan amplio como el del rock progresivo, sólo admitían comparación con músicos tan excéntricos como Frank Zappa, The Residents o Edgar Varèse. La diferencia no obstante entre Zappa o Residents y Magma es que los primeros eran posmodernos, nihilistas y descreídos y el grupo francés era moderno y apocalíptico. En sus manos parecía estar tanto la salvación del planeta como la de la música. Eran conscientes de que no había futuro en la Tierra, pero no por eso le hacían un corte de mangas al resto de sus congéneres. Al contrario, buscaban esperanza en el firmamento. Apuraban hasta el último gramo de ilusión mientras los creadores de su entorno se consumían respondiendo a la basura con más basura.

…………………………………….

Es difícil encontrar obras más creativas (y subvaloradas) que todas aquellas que Magma desarrollaron durante los 70. He de reconocer que, en principio, parecen un alimento indigerible, pero en cuanto se penetra en ellas y se hace un pequeño esfuerzo por separar la escasa paja del suculento grano, nos damos de bruces con odas de una pureza musical sin igual en las que todo es posible. Podemos encontrar tanto temas de una sonoridad repetitiva que subvierten el minimalismo como jazz ingrávido y aéreo que Sun Ra hubiera firmado con mucho gusto; tanto krautrock descompuesto que mira con descaro las correrías sonoras de Can o Neu! como una mezcla de rock sinfonico y operístico que en algunos momentos roza el kitsch y en otros lo sublima. Todo ello marcado y entrelazado con sonoridades propias de un filme cubista, una película de ciencia ficción o una serie de animación futurista y mantras parecidos a cánticos mayas y a voces de confundidos espíritus o extravíados extraterrestres. Un menú que intuyo habría hecho las delicias de Salvador Dalí porque se encontraba adelantado a su tiempo tanto en los 70 como ahora. Magma de hecho eran surreales sin querer conscientemente serlo u opositar para ello. Más por vocación, asombro y convicción que por atracción intelectual.

……………………………………

Entiendo perfectamente que a Bowie le gustaran mucho Magma y que escogiera a uno de sus músicos y productores para trabajar junto a él en la producción de The idiot y Low. Me refiero a Laurent Thibault. Músico que no fue acreditado en este último disco debido a una discusión que nunca ha terminado de quedar clara del todo entre él, Bowie y Tony Visconti. De todas formas, su influjo está presente en ambos discos. Sobre todo, en el segundo. Hay ciertas texturas en Low que hacen pensar en Magma. No en primera instancia pero sí en última. No sé de hecho si a Bowie se le hubiera ocurrido entonar cánticos en un lenguaje imaginario de no haberlo hecho antes el grupo francés. Es obvio en cualquier caso que donde Bowie ponía el olfato, había de todo menos mediocridad. Y si a Magma se les podía acusar de algo era de cruzar tantas ideas musicales y conceptos que resultaba realmente difícil poder absorberlos incluso en varias escuchas. No hacían música de su tiempo sino fuera de órbita para ser comprendida por los habitantes de siglos futuros. Tal vez por algún náufrago del tiempo y el espacio.

…………………………………….

Me resulta difícil quedarme con un solo disco de Magma. Tengo claro que no lo haría en ningún caso con Merci. Un incomprensible paso en falso semejante al realizado por otros clásicos rockeros durante los 80.

Se suele citar al disco, Mëkanïk Dëstruktïẁ Kömmandöh, que cierra la trilogía de presentación del planeta Kobaïa como su obra imprescindible. No seré yo quien me oponga o rebaje el entusiasmo sobre este disco al que creo que el mismísimo Stockausen hubiera mirado con agrado. Pero mis favoritos se encuentran en la segunda trilogía. Me refiero concretamente tanto a Köhntarkösz como a Üdü Ẁüdü. Dos discos en los que la banda hace evolucionar ese particular estilo que crearon, zeuhl, desde un sinfonismo celestial recreativo a otro por momentos mucho más agresivo y sucio que tira más de épica que de lírica. Y pone de manifiesto que incluso a músicos tan alejados del mundanal ruido como los de Magma llegaban los aullidos nihilistas que las bandas de hard rock, glam y punk estaban soltando en los escenarios de medio Occidente.

Esos tres últimos discos grabados en los 70 son una locura. A veces parecen la banda sonora de una película de terror, por allí aparecen deformaciones gospel que parecen cánticos de muchachas embrujadas, las atmósferas son más lúgubres de lo habitual, los instrumentos chirrían, etc… En fin, por haber, hay hasta soul fantasmagórico y lounge sinfónico y hippioso. Una puta locura que no se puede despachar con dos o tres frases de esas que sueltan los snobs y los cínicos y explica perfectamente por qué Alejandro Jodorowsky pensó en Magma para que compusieran la banda sonora de su añorada recreación cinematográfica de Dune o por qué el mismísimo H. R. Giger consideró apropiado forjar una portada parecida a un martillo dionisíaco y el portal de un templo mesopotámico para ilustrar su octavo álbum: Attahk. Por supuesto, Andrzej Żuławski podría también haber pensado perfectamente en ellos para que ilustraran musicalmente la esquizoide En el globo plateado.

…………………………………….

Escuchando a Magma no puedo evitar preguntarme qué ha ocurrido para que una propuesta como la suya sea totalmente inviable y casi incomprensible en pleno siglo XXI. Hoy en día, las redes se encuentren llenas de vídeos de estilos y artistas encumbrados por las masas cuyos nombres prefiero no citar por respeto a la música con mayúsculas; por aquellos tiempos no tan lejanos en los que los creadores enloquecían intentando encontrar la melodía perfecta: transformar la canción pop en brebaje alquímico.

…………………………………….

Vander creó Magma porque, tras la muerte de John Coltrane, se dio cuenta de que era necesario que la música evolucionara hacia otra dimensión. Le sugiero a quien tenga dudas de si lo logró que pinche ahora mismo «Köhntarkösz (Part II)» y aguarde unos minutos a que el tema se desarrolle y emerjan los instrumentos de viento. Creo que si Coltrane hubiera estado vivo, se hubiera sentido orgulloso de ese delicioso homenaje y que hubiera participado de él, distorsionando y elevando aun más si cabe las notas hasta destrozar el ritmo y los oídos de sus oyentes para paradójicamente transmitir paz y fuerza, vitalidad y misterio, en medio de ese delicioso cruce entre los sonidos de Saturno y los africanos. Un cuelgue psicológico ideal para entrar en trance, realizar meditaciones activas o tomar un LSD y perder de vista el mundo de una vez y para siempre. Shalam

اتباع مسار واحد فقط هو العودة

Seguir un solo camino es retroceder

COMPARTE.

Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen: …..desde la fuente central del jardin de las delicias a un zeppelin…..desde el sputnik a la v2…….desde el totem indio al apolo xiii…..desde la ciudad anfiteatro romano a la choza de labranza……o sea cabo cañaveral con telon de dos cuerpos estelares…………un gran potaje de sucesion de sucesos sucedidos sucesivamente, (definicion de historia)……………..
    2ºimagen:……el baterista y lider se decojona de lo que estan haciendo…….
    3ºimagen:….seguimos con los potajes quijotescos….. entre guerreros japoneses y capas de la colcha de la abuela en algun lugar de escocia………
    3ºimagen:…..hostias!!!!!! el magma ataca……..los dos gemelos rellenos de chocolate…..lo cojonudo son los imperdibles como gafas……jajajjjj
    4ºimagen:…..nave espacial representada como si estuviera forrada de papeles de caramelos y bombones….
    PD:…..voy a hacer seguimiento a jodorowsky´s dune, ya veo que esta en youtube………tambien escuchare algo mas de magma….entre sinfonico y fusion jazz-rock de los 70…….(ya sabes, no es lo que me pongo para escuchar)………el sinfonico me parece demasiado igual……plano y previsible…….

    • 1) Un collage de las ideas futuristas de Julio verne adaptadas a los años 70 del pasado siglo. 2) Foto interior de un libro llamado Brujería y rock 3) Una adaptación marciana de Lancelot du lac 4) Portada en la que se inspiraría Ridley Scott para trazar algunos de los diseños arquitectónicos de Prometheus. 5) Muy originales esos colores. Tanto que no se me ocurre naa con los que compararos. PD: el documental sobre Dune es muy recomendable. Refleja también muy bien la ida de olla de Jodorowsky respecto a este proyecto. Los límites de la imaginación, podría llamarse. Respecto al rock progresivo, no sé si el calificativo adecuado es previsible. Creo que o bien nos gusta o bien no nos gusta. Pero precisamente Magma no son muy previsibles. Desbordan imaginación. Creo que es cuestión de gustos.

Reply To andresrosiquemoreno Cancel Reply