Naked

0

Naked es un disco peculiar. Se considera más una creación de David Byrne que de los propios Talking Heads y por lo general, ha sido muy subvalorado. Es un LP considerado fallido que sin embargo, a mí me parece estupendo. De hecho, lo tengo como el perfecto epílogo para la excepcional discografía del grupo neoyorquino. Un cancionero de música muy viva a mitad de camino de la experimentación tropical y la new wave. Naked es alegría y elegancia. Vitalidad, exuberancia y sofisticación. Una mezcla imposible entre los sonidos africanos y el pop de diseño. Una fruta tropical servida en una bandeja de lujo que se encuentra llena de ritmos movedizos, de esos que obligan a mover el esqueleto en las playas, y de sensuales sonidos ideales para degustar saboreando lentamente un Martini. La primera impresión al escuchar Naked es la de que nos encontramos ante una obra dispersa e irregular. Pero con el tiempo, lo que permanece es su frescura. El sabor a “nuevo” de una creación que se anticipa a la carrera de David Byrne y a la vez resume perfectamente todas las etapas y la evolución del sonido de Talking Heads. Además, Naked está lleno de buenas canciones. Temas como “(Nothing but) flowers“, “The Democratic Circus” o “Cool Water” que de no haber aparecido en este lienzo silvestre podrían ser considerados perfectamente clásicos de su trayectoria.

Tengo la impresión de que tras la aventura videográfica y escénica que había supuesto Stop Making Sense, Talking Heads se encontraban en un callejón sin salida. Un grupo que siempre estaba varios pasos por delante del resto, había llevado finalmente al límite su capacidad expresiva y se encontraba en una encrucijada: o se separaba para siempre o daba un paso de gigante a territorios desconocidos. Y lo cierto es que Naked no era ese paso de gigante pero sí era un empujón hacia fronteras nuevas que al menos a mí continúa seduciéndome porque entreveo entre sus surcos una firme voluntad por no permanecer en el mismo lugar. No anquilosarse y seguir caminando. De hecho, Naked es precisamente eso: baile y movimiento. Una atípica danza que reúne a yuppies y hermanos africanos frente a un dolmen de música pop y experimental. Una caja llena de sonidos seductores y punzantes que evitan los tópicos de la música global y que intenta que la rueda de la música de vanguardia siga girando hacia nuevos rumbos. Es un disco que mezcla salsa y sonidos sabrosones que remiten a los discos más populares y logrados de Celia Cruz y Rubén Blades con las atmósferas cerebrales de Brian Eno y las habituales composiciones elegantes de un grupo que combinó la diversión con la cultura como pocos. Fue un símbolo arty sin necesidad de ser snob. Shalam

إِنَّ الرِّجَالَ لاَ تُكَالُ بِالْقُفْزَانِ، وَلاَ تُوزَنُ فِي الْمِيزَانِ

Ninguno hay que no pueda ser maestro de otro en algo

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Deja un deseo