Pantalones de campana

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Atlantic Crossing es mi disco favorito de Rod Stewart. Creo que porque se encuentra a mitad de camino de sus dos etapas: la salvaje, libre y desbocada que, tras varios intentos infructuosos, iniciaría oficialmente a finales de los años 60 como cantante del Jeff Beck Group y la posterior que lo terminaría transformando en una celebridad para la que el rock pasó a ser un asunto secundario pero que, al menos hasta el divertidísimo Body Wishes, se encuentra repleta de discos lleno de vida y ritmo ideales para bailar en club, escuchar en un descapotable o pinchar a altas horas en cualquier bar.

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A principios de los 70, Rod era un tigre. Una fiera peligrosa. Poseía un atractivo físico irresistible. Se movía con indiscutible soltura sobre los escenarios. Sus primeros discos son muy buenos. Tienen duende. Pero parece claro que donde Rod daba lo mejor de sí mismo e imprimía carácter era en los conciertos hasta el punto de poder competir y desafiar a  bestias del cariz de Mick Jager. Junto a The Faces, por ejemplo, puso más de una sala boca arriba. Realizó conciertos de esos que quienes los contemplan guardan en los anales.

Rod parecía que, en vez de sangre, tenía whisky y vino tinto peleón recorriendo su cuerpo. Poseía una voz rugosa y afilada, semejante a un rastrillo, ideal para interpretar correosos blues en bares donde los clientes, en vez de un par litros de agua diarios, necesitaban dos de cerveza para vivir. Aunque también podía interpretar baladas como un ángel. Hablar sobra la dureza de la vida, la soledad y lo delicado de las emociones como un épico bardo que estuviera narrando una guerra.

Durante muchos años, Rod olía a sexo y alcohol. Era un tipo elegante que, a la vez, poseía la chuleria de un tipo sucio acostumbrado a pasearse por los barrios bajos. Sus discos de hecho parecían haber sido grabados en parte en granjas como aquellas de las que emergió el blues. Ser fruto de la soledad y de las bacanales. Tenían clase y elegancia pero emitían sudor y desenfreno por todas partes. Eran rings de boxeo del folk de su época. Alocados, directos y deliciosos compendios de canciones que, a su manera, (aunque, obviamente, Rod no voló literariamente nunca tan lejos como Ray Davies y sus compinches) eran un lienzo lírico de su tiempo. De la poesía del barrio y esa burguesía que vestía bien y leía a Thomas Hardy o a las hermanas Brontë, pero también perdía la cabeza con el rock y el fútbol.

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Con Atlantic Crossing, Stewart comenzó lentamente a distanciarse de rock visceral y callejero. Agobiado por el fisco inglés, cruzó el charco, estableció su residencia en Norteamérica y se unió a Steve Cropper y varios componentes de Booker T. & the M.G.’s para grabar un disco mucho más cercano al soul que los anteriores. Con un regusto claro por el funk y los ritmos bailables que, aun así, mantenía intacta su esencia. Puesto que en Atlantic hay unos cuantos fornidos rhythm and blues de esos que tiran de espaldas y hacen pensar tanto en mover los pies como en alcoholizarse hasta no poder mantenerse en pie y un conjunto de baladas y medios tiempos interpretados con una convicción y autenticidad inconmensurables por parte de Rod. Nada que ver con lo que haría con esas mismas melodía décadas después cuando se encontraba más preocupado por poder pagar las facturas de sus divorcios y mantener sus mansiones y su ritmo de vida que por el rock en sí mismo. Nada que ver.

Cuando grabó Atlantic, Rod Stewart era todavía un soldado del rock. Alguien con una actitud chulesca y desenfadada y un enorme talento cuyo objetivo era convertirse al fin en una estrella. Pero no estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ello. Aunque se había abierto a incluir nuevos matices en su música, continuaba siendo fiel a sus raíces e insistiendo por hacerse escuchar más allá de las modas y temporales de su época. Así que en Atlantic tenemos a lo mejor, repito, de ambos mundos. Se perfila ya el futuro encantador de serpientes que pondrá a medio mundo a bailar con «Da Ya Think I’m Sexy?» (inspirada en «Taj Mahal» de Jorge Ben), pero aún se encuentra presente en cuerpo y alma el muchacho que parecía haber caído de pequeño en una marmita de crudo blues con alma de hippie y enamorado del latido beatnik que adoraba viajar y vivir como un vagabundo sin más preocupaciones que dónde dormir, qué comer o con quién acostarse.

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Lo que más me gusta de Atlantic es la sensación de libertad que transmite. Esa impresión de que todo podía ser posible. Es fascinante intuir o al menos vislumbrar (y más teniendo en cuenta de dónde venía) a un Stewart a mitad de camino del Bowie de Young Americans y los Bee Gees, brindando un hermoso homenaje a la música negra. A todos esos músicos de soul que los mods (como él también lo fue durante muchos años) escuchaban en los clubs mientras se pavoneaban y competían por llevarse a la chica más guapa. Rod se acerca más que nunca a Otis Redding y Sam Cooke y al funk. Otea el cambio radical que va a sufrir la música en pocos años y agarra posiciones.

En Atlantic ya no es alguien al que no le importa en qué bar entrar con tal de que le sirvan alcohol. Es ya más selecto. Busca un reservado para invitar a una mujer y se asegura previamente de conocerla. No canta al amor en general sino a una sola mujer y de tanto en tanto rememora antiguas correrías. Ya no le basta con ser un pillo elegante. Ahora desea ser un pillo rico. Bailar toda la noche junto a alguien y evitarse si puede la resaca. Shalam

في بعض الأحيان ينصح بعدم النمو

A veces es aconsejable no crecer

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

4 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:….extraordinario…..rod stewart la voz especialisima al tener que luchar contra la electricidad y su volumen(faces)…….
    2ºimagen:….en inglaterra se pagan muchos impuestos y el mercado usa es lo massss………
    3ºimagen:….aunque me guste mucho el futbol me voy a usa y llamo a mi papi en grandisimas conferencias ……..aupa celtic……………….
    4ºimagen:…..en «maggie may», rod stewart hace lo mismo que» los planetas» en «una opera egipcia», sus raices y tierra (folk- fundamentos – tradicional escocia)…………..ahi encuentra una identidad……..
    PD:..no me resisto:…https://www.youtube.com/watch?v=m2CQ0FvAZuw….stewart con ronnie wood…maggie may unplegged……………..

  2. andresrosiquemoreno on

    …..el directo que me envias……maximo…..rod stewart ha sido capaz de convertirse en un crooner y con la edad que tiene (76años) no perder su voz muy muy diferente….a cualquier aficionado nuevo (joven) a la musica se le debe de indicar su valia………..busco a thomas hardy (novelista-poeta), bueno, ya sabes que no tengo conocimientos sobre literatura y no puedo interrelacionarlos…..me fio de ti………..sonrisa……….

    • Alejandro Hermosilla on

      Pues si. Muy infravalorado Rod en parte por la deriva de su carreta desde mediados de los años 80 y no digo ya décadas más tarde. Algo reconocido por él en su biografía. En cuanto a Hardy no es una conexión real. Es más bien imaginaria. Hay algo en Stewart que me recuerda levemente a Hardy. Pero no es una conexión real. ……

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