Rojo

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Rojo es, sin dudas, mi disco favorito de Barricada. De hecho, es el único que cuando termina, suelo pinchar de nuevo. No me suele bastar una sola escucha de Rojo. Siempre necesito al menos dos. O tres. Para mí es sin dudas su cumbre creativa. La obra que demostró que Barricada no eran sólo rockeros. Eran algo más. Músicos capaces de trascender el estilo que tocaban y dotarle de intensidad y fuerza personales. Hay algo mágico en este disco que obviamente tiene mucho que ver con la producción de Dennis J. Herman. Un ingeniero que amplificó, reestructuró y dio aire al sonido de la banda navarra logrando hacerla sonar casi como una banda de noise (sí, ¡herejía!) sin, en ningún caso dejar, de lado sus raíces.

Rojo es casi un armónico encuentro entre Leño y Sonic Youth. Barricada siguen haciendo rock radical, urbano y extremo pero, al mismo tiempo, abren y compacta de tal modo su sonido que por momentos hacen pensar en Sister of Mercy, My Bloody Valentine, Dinosaur Jr o incluso Fugazi. Es decir, lo que hace increíble a Rojo es que se anticipa a muchas de las sonoridades vanguardistas que harían furor en media Europa meses o años después de su publicación. De hecho, creo que, de alguna manera, en estos surcos se avizora también el grunge. Una cata de Rojo en un bosque oscuro no desentonaría junto a la de los clásicos discos de, por ejemplo, Alice in Chains o Screaming Trees. Rojo tal vez sea más correoso que las obras de los grupos citados pero no más que las de Nirvana. De hecho, estoy seguro de que Kurt Cobain disfrutaría con esta obra afilada y peligrosa que suena hoy tan o más moderna que cuando apareció. Y también estoy convencido de que si hubiera sido publicada dos o tres meses antes o después de Nevermind, habría triplicado o cuadriplicado sus notables ventas. Habría sido mucho mejor comprendida.

En realidad, las afirmaciones que acabo de proferir no deberían sorprender a nadie. Partimos de la base de que, más allá de las raíces africanas del blues, el rock no es un estilo cuyos referentes sean hispanos sino anglosajones. Querámoslo o no, los miembros de Barricada pudieron apoyarse anímicamente para despegar en músicos como Ramoncín o Rosendo Mercado pero, en el fondo, lo que hacían era punk de barraca y fronterizo mezclado con folklore castizo, rock machacón sesentero y unas cuantas dosis de  hardcore y heavy metal. Estilos la mayoría de ellos que no nacieron precisamente ni a orillas del Guadalquivir ni del Turia.

Barricada -y eso se puede notar desde el agresivo (y lírico) primer disco- iban en saco por todo. Se dejaban la vida en los conciertos y cada canción. Y eran unos melómanos obsesivos con una poderosa intuición para filtrar influencias y hacerlas suyas. Así que, obviamente, estaban muy al tanto de lo que se cocía en los subterráneos del rock. Motivo por el que es posible detectar entre las bestialidades e himnos guerreros de discos tan brutales como No hay tregua o No sé qué hacer contigo un poso de cínica melancolía que hacía pensar tanto en Husker Dü como en The Clash o Dictators o incluso en los navajazos de Stooges. Así que a nadie debería extrañar por tanto que Rojo abriera aún más el espectro de pigmentos sonoros de una música llena de matices y detalles que Dennis J. Herman logró amplificar al máximo. De hecho, entre su producción y la de, por ejemplo, los discos editados por Barón Rojo o La Polla Records en 1988 hay un abismo. Barricada ya estaban jugando en otra Liga.

Barricada eran directos y frontales. Eso nunca lo perdieron. Eran asesinos. No querían escandalizar sino atentar contra el status quo. Remover cimientos. Así que primero disparaban y luego preguntaban. Una actitud que provocó que infinidad de sus canciones fueran o bien censuradas o bien cuestionadas por sus compañías de discos. La gota que colmó el vaso fue el secuestro de «Bahía de Pasaia» por parte de Polygram Iberia. Algo que, más allá de la rabia y frustración que les produjo, provocó que fueran mucho más cuidadosos en Rojo donde no sólo el sonido es más etéreo, sinuoso y afilado sino que las letras son, a su vez, más abstractas. Son tan incisivas como las del pasado pero, a la vez, poseen más capacidad de sugestión. No son tan directas ni crudas. Se encuentran más meditadas y logran crear inquietud en el oyente sin necesidad de mostrar al desnudo sus intenciones.

Realmente, Rojo es un disco único. Uno de esos en los que todos los ingredientes tienen la cocción justa. Posee un sinfín de himnos desafiantes («La hora del carnaval», «Rojo», «Tiempos que arden») que provocan una sensación parecida a la de una navaja recorriendo lentamente nuestro cuello y una de esas canciones, «Animal caliente», que destripan corazones y crean tensión allí donde se escuchan. Puro magnetismo. Con él, Barricada se convirtieron en una banda sin fronteras estéticas. Demostraron tener los pies en el suelo, seguir siendo capaces de conectar con el instinto salvaje del pueblo pero también de flotar por los aires y plantar sus banderas en nuevos territorios como una legión de tropas vanguardistas. Rojo es una golosina destructiva. Un dulce ácido e hiriente. La prueba de que Barricada eran capaz de provocar distintas emociones sin necesidad de violentar sus principios. Shalam

الأسرة الفارغة ليست أماكن سعيدة

Las camas vacías no son lugares felices

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…..por los clavos de cristo……mejor……por la corona de cristo…………..
    2ºimagen:..la mesa de mezclas tiene que ser complejisima…….cualquier decision es elegible…….
    3ºimagen:….foto carnet de identidad de cuatro buenos mozos…………….
    4ºimagen:… llevo mas de 5 años sin visitar al ciudadano peluquero…….sonrisa………
    PD:https://www.youtube.com/watch?v=klG_1W7quRI&list=PL6mpyAioMZGgzXGcYqyFALhgK4OgM1I_i&index=1
    este lp «una opera egipcia» es de los mas interesantes trabajos de musicos españoles ….sus elecciones me parecen un gran acierto……….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Acuarela sobre el dolor. 2) Aprendiendo a pinchar 3) Duros vientos de cambio. 4) Soy más salvaje que J.Mascis de Dinosaur Jr. PD: Es curioso porque yo me salí un poco de los planetas con este disco que tantas alabanzas recibió. Aunque muchos lo aman, yo no termino de conectar. Pero le daré alguna vuelta en el futuro.

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