Planeta violento

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Debo reconocer que hasta hace muy poco no había tomado conciencia de la impresionante banda sonora compuesta por Jerry Goldsmith para El planeta de los simios. Posiblemente porque la solemne y fastuosa imagen de los inteligentes macacos se había quedado tan fuertemente arraigada en mi cerebro que no había prestado atención al fondo instrumental. Y cuando dispuse del tiempo necesario para escucharla, (finales de los 90) me decepcionó bastante. Ante todo, porque yo al menos imaginaba que me encontraría un soundtrack típico de una película de acción. Un trabajo parecido a los ágiles y mágicos compuestos por John Williams. Una vibrante sinfonía llena de vivacidad y alegría refrendada por un tema estelar que fuera fácilmente tatareable y me conectara inmediatamente con las fastuosas imágenes de aquel filme cuyo final me había dejado absolutamente perplejo una década atrás.

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Quienes conozcan el complejo score desarrollado por el compositor norteamericano convendrán conmigo en que es cualquier cosa menos convencional. La banda sonora de la película de Franklin J. Schafner huye de lugares comunes. De hecho, se centra, sobre todo, en desarrollar atmósferas. Crear inquietud y una impresión constante de peligro ralentizando el tiempo, provocando continuas disrupciones sonoras parecidas a brochazos de pinturas rupestres e intercalando instrumentos de viento, metal y cuerda con la meticulosidad de un psicópata y la desbordante imaginación de un novelista desatado. Una deliciosa locura que transmite una maravillosa y constante sensación de descubrimiento con otra mucho más desesperanzada y agresiva de incertidumbre y riesgo. Casi incluso de esquizofrenia y rareza. Imágenes de desbordamiento cerebral unidas a las de profundo misterio ideales para transmitir en el oyente y espectador del filme la sensación de estar adentrándose en un mundo desconocido y maravilloso. Fuera de control y vuelto del revés. Una amenaza constante.

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El score de Goldsmith es por momentos prácticamente atonal. Casi una conversación informal con Arnold Schönberg. No obstante, citar únicamente al compositor austriaco es quedarse muy corto teniendo en cuenta que el trabajo de Jerry fue tan rico y complejo que prácticamente todos los grandes músicos del siglo XX son citados u homenajeados en medio de los inconstantes resoplidos guturales de monos y las frecuentes violaciones melódicas que surcan esta arisca pieza de orfebrería artística. Este incisivo y agresivo aforismo musical.

Hay, por ejemplo, momentos en los que parece que quien firma el trabajo es Bernard Hermann. Me refiero a todos aquellos en los que los instrumentos de viento parecen cortar el aire, encontrarse enojados y expandirse vertiginosamente. También existen instantes muy breves y concisos que remiten a las óperas de Wagner y a Los planetas de Holst; muchos en los que pareciera que lo que realmente Jerry deseaba era tanto homenajear como ir un poco más allá de lo conseguido por Stravinsky en su Consagración de la primavera; y una mayoría en los que parece un compositor vanguardista del tipo de Harry Partch o John Cale. Alguien capaz de acelerar los sonidos al ritmo de dibujos animados o de un ballet mecánico y de utilizar cualquier tipo de instrumentos -latas, cacerolas, platos y hasta el cuerno de un carnero- para alcanzar sus objetivos: hacer experimentar asombro y malestar; miedo y libertad. Pérdida de control y desesperación.

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Goldsmith logró algo realmente difícil: vincular primitivismo y vanguardia. Algo que obtuvo dotando al sonido extraído de los instrumentos de una gravedad especial. Recubriéndolos con capas disonantes de pureza sonora hasta conseguir que su resonancia fuera tan tribal como futurista. Antigua en el fondo y moderna en las formas. Con ayuda de un echoplex, conjugó ambientaciones esponjosas y radiantes parecidas a nebulosas y a polvo de estrellas con irrupciones de golpes metálicos que semejaban puñetazos o el trotar de simios por praderas desiertas, obteniendo lo imposible: un soundtrack similar a una reflexión intelectual sobre la soledad y el miedo a lo desconocido pero también a una especie de ritual. De hecho, por momentos, sus compases hacían rememorar los primeros bailes y gritos de los primates. Los cuales no tuvieron obviamente por qué ser completamente armónicos y equilibrados. Posiblemente fueron tan caóticos e imprevisibles como este majestuoso cofre melódico.

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Creo que si alguien dispusiera del tiempo, la paciencia y el talento necesarios podría ilustrar perfectamente las imágenes de 2001: una odisea del espacio con la banda sonora de Goldsmith. Precisamente por su inteligente manera de conjugar intelecto y vísceras. Cerebro, aullido y rabia. Logrando unir de golpe, de un tema a otro y en ocasiones, varias veces dentro de la misma composición, lo que Kubrick ligó en aquella impresionante elipsis merced a la que vinculaba la lucha tribal de dos clanes de simios con el periplo del hombre por las estrellas. Un torbellino filosófico sin parangón.

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Ninguno de los restantes compositores que ha tenido la franquicia simia logró superar jamás lo conseguido por Goldsmith. Algo lógico porque tampoco prácticamente nadie en el mundo del cine ha alcanzado cimas parecidas. Tanto Tom Scott (La rebelión de los simios) como Leonard Rosenman (Regreso al planeta de los simios; La batalla por el planeta de los simios) no tuvieron más remedio que seguir sus pasos, realizando modificaciones acordes con el lugar donde se desarrollara la acción y la temática. Fueron efectistas y obtuvieron buenos resultados, pero no tocaron con los dedos los anillos metafísicos del cielo.

Del mismo modo, décadas más tarde, Danny Elfman (El planeta de los simios), Michael Giaccino (El amanecer del planeta de los simios; La guerra del planeta de los simios) y Patrick Doyle (El origen del planeta de los simios) solventaron notablemente la papeleta aunque ciertamente sin brillantez. Sus bandas sonoras eran ideales para un filme de acción. Pero ese mérito era también su peor baza. Puesto que, siendo buenas, no poseían el distintivo único y marciano de la clásica. Ese toque entre nitzscheano y rupturista que el mismo Goldsmith, discurriendo por vías paralelas a las de Henry Mancini y Burt Bacharach, se encargó jocosa y sutilmente de dinamitar tres años después en Escape al planeta de los simios. Llevando a los suculentos y mágicos territorios de la lounge music aquellas misteriosas composiciones atmosféricas que remitían a mundos desconocidos mientras describían límites geográficos y fronteras mentales. La búsqueda y el desasosiego eternos. Shalam

الوقت معلم عظيم يقتل تلاميذه

El tiempo es un maestro que va matando a sus discípulos

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

5 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…..estos cabrones son «el verdugo» por delante…..bacilona arquitectura civil(caminos-canales y puertos) sin olvidar a raquel welch colocada ahi por exigencias del guion……jajajjjjj
    2ºimagen:…..manifiesto surrealista……….
    3ºimagen:…..https://www.youtube.com/watch?v=qK5N2LavUZQ……chuck berry
    4ºimagen:……el martirio de san andres en lo alto de dos monticulos……
    5ºimagen:…….seis alfombras, dos femur y un morcon……………
    6ºimagen:……el francotirador…..bueno hay 16 francotiradores dispuestos………dispuestos a que?…..y a quien?
    PD:…..jerry goldsmith guapisimo, natural, cercano y zappiano…..(algo haremos con la piel de la serpient

    • 1) Me hace gracia la referencia a Raquel Welch. Pelis de dinosuarios. Cuando los dinosaurios reinaban. 2) Por qué manifiesto surrealista? Rave en el barco. Tema fin del mundo. Todos a bailar en el agua. 3) genial esa conexión y tb esa versión maravillosa de esa canción. 4) Cristo y los dos crucificados. O más bien, el martirio de San Sebastián 5) equipo de rugby simio antes de partido. 6) Ayer volví a ver la película. Así que lo justo sería no decir nada para no revelar spoilers..jajajaj PD: esta banda sonora es un monumento.

  2. andresrosiquemoreno on

    ………..manifiesto surrealista es porque:…….en un librillo sobre el dada y el surrealismo que tengo pone breton: «el surrealismo ha suprimido el comparativo «como»…….
    ….quien no pueda ver un caballo galopando sobre un tomate es un idiota. un tomate tambien es el balon de un niño……
    ……..en cuanto vi la imagen pense en el collage surrealista……..en este caso las montañas primitivas, el lago, el cantil de bloques(cartagena) blancos y la nave puntiaguda ahogandose da como resultado una sencilla
    situacion surrealista……….jajajjjj…………
    ………parece que hollywood usaba esto para comerciar con el consumidor…….los dos humanos del donut y el humano nadador son esclavos(dali) del director(no ha sido preparado)…….sonrisa………hitchcock es un ejemplo……la ventana indiscreta y este led zeppelin….custard pie(pelotas de fraile)……………:

    • Me fascina este temazo de Led Zeppelin. Creo que mañana escucharé durante varias horas Coda y The songs remain thte same. Este es un temazo. Vale. Ahora comprendo perfectamente lo que indicas del surrealismo. Es cierto totalmente. De hecho podría pasar por un paisaje de Magritte, un Chirico. un collage, por muchas cosas. De acuerdo. PD: no sé si viste lo que te pasé de lo de Crumb con subtítulos para que pudieras seguir el documental Zwigoff comprendiéndolo.

  3. andresrosiquemoreno on

    …….si lo he visto y llevo de el hasta cuando crumb esta en una exposicion retrospectiva y una chica quiere se presta a ser su modelo y otra que ya lo fue hace tiempo y que crumb se le monta a «coscaletas»….vaya gañan…jajajjjj……todo son parabienes incluso del afamado critico robert hughes…..bruegel-goya…y el galerista de daumier………continuo con el lookmovie…….cojonudo……….lo termino y te sigo diciendo……..lo que mas me ha gustado hasta ahora es su » no se por que lo hago»………..»lo hago por necesidad»……….

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