V2 Schneider

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Me encontraba escribiendo una escena para la novela corta en la que trabajo. Una especie de ritual antropófago dedicado al dios Chulthu y a oscuros espíritus africanos en mitad del desierto y de repente, ha sonado el tema “V2 Schneider”, contenido en el álbum Heroes de David Bowie, y le ha dado sentido a todo el oropel de símbolos que estaba forjando. Algo que no me extraña. Porque esta estructura musical invoca el principio de un viaje por el océano, el espacio o un inmenso páramo deshabitado. El comienzo de un recorrido a través de la eternidad donde todo es posible. Desde la aparición de mujeres con cabeza de araña, moscas gigantescas, beduinos que comen carne de camello crudo hasta un grupo de abejas sin alas que a pesar de su carencia son capaces de volar.

Al parecer, la melodía fue compuesta como homenaje a Kraftwerk. Grupo que por entonces obsesionaba al camaleón dado que sus texturas e investigaciones musicales eran también muy afines a los de Brian Eno: el cerebro detrás y delante de la trilogía berlinesa de Bowie sin el cual muy pocas de sus lujuriosas composiciones hubieran sido posibles.

Pero de todas formas, no creo que sea demasiado importante hablar de influencias cuando nos encontramos con temas de la dimensión evocadora de “V2 Schneider”. Lo escucha uno y se siente capaz de todo. Piensa en Turquía, la Europa del Este, clowns desquiciados o la aventura de Ulises. Porque este tema es inmenso, una montaña mágica que flota sobre las nubes y únicamente toma tierra para volver a elevarse. Es una locura maravillosa que llevó el krautrock a límites que no sé ni si tan siquiera Can consiguieron entrever. Allí donde los ángeles y demonios se hermanan y contribuyen a crear espejismos, imágenes, caminos y recorridos sin fronteras. Logrando evocar insólitos parajes, abismos siderales de los que ningún ser humano quisiera regresar jamás. Cráteres y abismos volcánicos que auguran el nacimiento de una nueva raza de seres. Shalam

الصبْر مِفْتاح الفرج

El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada

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Regateo.

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Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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