Signos herméticos

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión a la novela Signos herméticos de una nueva melancolía de Alfonso García Villalba. El cual recomiendo leer escuchando un tema de Boards of Canada: «Music is math».

Signos herméticos

Signos herméticos de una nueva melancolía no es un libro. Es una píldora. Una pastilla con unas gotitas de ácido que, tras consumirla, provoca cierta tendencia al aislamiento, breves alucinaciones y una psicótica sensación de disolución del yo.

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Signos herméticos de una nueva melancolía es una pastilla en cuyo centro aparecen dibujados tres personajes (Mau Mau, N y Zeta) que forman parte de un triángulo amoroso. Aunque, en realidad, este trío no tiene una entidad propia completamente definida. Mismamente, podría no ser más que producto de la desintegración mental de uno de sus componentes. Una ilusión que se contrae al tiempo que se multiplica y disgrega como si los pensamientos y reflexiones fueran fragmentos de un puzzle de mesa cuyos relieves cambiaran constantemente.

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En realidad, en Signos herméticos, el uno se divide en tres y el tres en uno que, a su vez, podría hacerlo en múltiples piezas más. Reflejo inconsciente, tal vez espectral, de los juegos de seducción modernos. Esas ansiosas relaciones amorosas actuales que no parecen asentarse en nada sólido. Se sustentan más en la imaginación que en el tacto. Más en los anhelos que en la carne.

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Recuerdo que Alfonso García Villalba me sugirió que leyera su novela sin interrupciones. Como si fuera una sesión de dj en una discoteca de la que no me fuera permitido salir.  Obviamente, estoy de acuerdo con esta apreciación porque Signos herméticos, repito, es un viaje en ácido. Sea cual sea su significado se diluye espectralmente conforme nos acercamos y alejamos del libro. Así que es mejor consumirlo en una sola dosis. Aunque yo apostaría también por esta manera de leerlo: ir  abriéndolo de tanto en tanto como quien toma pequeñas cucharadas de una medicina que le ayuda a soportar la realidad. Y que le orienta tanto como lo desorienta. Dejándose ir por los sentidos que las frases evocan sin buscarles un signficado concreto ni la menor trascendencia. Disfrutando de la textura de cada frase en la boca y en contacto con el cerebro.

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Dije antes que Signos herméticos es una píldora y probablemente sea cierto. Pero eso es únicamente parte de lo que es. En realidad, lo definiría con mayor precisión como una instalación artística. Una habitación a la que accedemos donde nos situamos frente a tres enormes grabaciones de vídeo en las que se nos muestran diversas imágenes sin orden alguno que se corresponden con los sentimientos y viviencias de un trío de personajes en bosques recónditos o evanescentes paisajes de Calblanque y La Manga del Menor. Por supuesto, estas proyecciones (entre las que de tanto en tanto aparecerían una casa en el bosque, escarabajos, conejos o una esfera azul) se encontrarían acompañadas de fugaces bandas sonoras en las que se escucharían jadeos o pensamientos difusos que amplificarían o modificarían levemente los diversos fragmentos de Signos herméticos.  Contribuyendo a crear nuevas capas de un relato sin certezas ni puntos de salida ni de escape en el que las emociones e impresiones son la trama de un argumento inexistente. Fantasmagórico. Irreal. Como la vida misma.

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En Signos herméticos el mundo ya no responde a hechos. Sólo a miedos y deseos. Recuerdos. Texturas.

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Hubo un momento, cuando leí el libro, que pensé que los personajes se encontraban en una casa perdida en un bosque y que huían de algo que nunca se nombraba. También pensé que eran insectos temerosos de los hombres.  En algún otro instante, pensé que la novela era el recuento mental de un suicidio. Y en otros, una esfera que recogía distintas vivencias conforme daba vueltas y más vueltas por una habitación llena de recuerdos.

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Signos herméticos debería leerse junto a Esquizorrealismo y Homoconejo. Puesto que estos tres libros son habitaciones abiertas. Todos sus personaje pertenecen al mismo mundo y aparecen por aquí y por allí entre sus páginas como destellos fugaces  presencias reales de un mundo paranoico y desordenado en el que cada suceso es parecido a la distorsión de una guitarra en un sótano cerrado.

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Más que de palabras, Signos herméticos parece que se encuentra compuesto de momentos. De instantes. Que las frases son moléculas y las palabras átomos flotantes. Como cada fragmento, sería un charco movedizo del que brotarían pensamientos fugaces, reflexiones, recuerdos  parecidos a giros de peonzas o canicas. Un cruce de reflejos en una casa desierta de la que emerge una misteriosa luz azul.

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Anteriormente, incidí en que Signos herméticos era una píldora. Y también una instalación artística. Pero es, a su vez, un tema musical minimalista. Uno de Boards of Canada, Mouse on Mars o Autechre. La historia que cuenta hay que imaginarla desde cero cada vez que se lee. No se puede recapitular. Las frases en Signos son samplers. Destellos perdidos de canciones psicodélicas, imágenes de abstractos filmes nocturnos y frases procedentes de libros ocultos que inciden en el caos y el desorden.

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En Signos, Alfonso García Villalba no ejerce tanto de escritor como de chamán o dj. Es una bombilla que atrae multitudes de símbolos culturales que, en su caso, contribuyen a dar levedad a su texto-sesión-trance-hipnótico. En realidad, en Signos nombres como los de David Lynch, Gilles Deleuze, Mark Fisher, David Foster Wallace, David Cronenberg, Mario Bellatin, Charles Burns, Peter Sloterdijk o Robert Smith no funcionan ni como referentes ni como influencias. Son más bien destellos, resplandores, picaduras, aleteos cuyas voces, ideas y hallazgos resuenan por aquí y por allá sin interferir en la línea central de un libro que hace de cada página un flash de luz. Shalam

لا الثناء اليوم حتى تأتي الليل

No alabes el día hasta que haya llegado la noche

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…..»un azul tan intenso que por la noche fosforece»….azul infantil en la paleta de colores………
    (oye la portada seria toda azul y sin nada de letras, ni nada de yin yang, por favor)……
    2ºimagen….yo no firmo, tu no firmas, el no firma………..
    3ºimagen…..»el columpio asesino»……..https://www.youtube.com/watch?v=EHJtOrvbmao…»preparada»….el columpio asesino….2019….
    4ºimagen…..al igual que la multiplicacion de columpios en este mar menor flotan sus peces muertos……
    5ºimagen……por la montaña huye hacia abajo persiguiendole todas esas piedras…sonrisa….cine mudo chaplin.
    6ºimagen……llaman a la puerta y entra la planchadora……picasso..1904….
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=kE32pvvaDT8….the doors…roadhouse blues…live 1970….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Ahí está la esfera azul de la novela. La casa azul de Duncan Dhu..ja. 2) Dj antes de comenzar una sesión anotando los temas que pinchará. 3) Me cuestan los grupos indies españoles. Me cuesta siempre conectar. ¿Por qué será? fotografía que inaugura un performance en la que se balancean distintos actores con rostro de políticos españoles diciendo: «¡Viva la democracia!». 4) Viene el Tiburón. Versión indie del filme de Spielberg. 5)
      La zona de Stalker ya no es un lugar mental. Es uno artificial. Plástico. 6) Bill Drumond. Teoría del desorden. Al habla co David Lynch para contarle su versión sobre el rey Conejo. Idea que desarrollaré en futuro avería. PD: Excelente el montador del vídeo.

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