Totalitarismo cibernético

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Encuentro una idea de Hannah Arendt que me parece muy válida para retratar la situación actual del mundo globalizado y, en concreto, la de España. Según la pensadora alemana, el objetivo principal de un Estado totalitario consiste en desconectar a la gente de la realidad, en hacerla vivir en un mundo ficticio. Prácticamente, todos los regímenes totalitarios han dado forma a la quimera de la creación de un universo paralelo. Afirmación que me parece, explica perfectamente los motivos por los que el tráfico de libros y películas en Internet (ese universo paralelo, esa realidad virtual) continúa sin ser legislado ni prohibido totalmente; las razones por las que ninguna de las leyes realizadas a tal efecto se han llevado a cabo ni cumplido a rajatabla, al contrario que otras puede que mucho más dificultosas de aplicar en principio. Como, por ejemplo, la progresiva privatización de la sanidad y la educación.

Pienso, sí, que la explicación a este hecho se encuentra aquí. Porque si los ciudadanos perdieran el acceso a ese mundo de infinitas posibilidades que les propone Internet, (al que se pueden conectar en ocasiones sin pagar un euro a través de conexiones piratas), se darían de bruces con la dura realidad y es muy probable que intentaran obstaculizar el poder. Desobedecerlo, frenarlo y resistir. En este sentido, Internet es un arma de doble filo -no sólo para el poder sino también para los ciudadanos-. Pues si lo prohíben y le ponen trabas, (algo que si fuera por ellos ya habrían hecho hace mucho tiempo) se arriesgan a una rebelión nunca antes vista pero si continúan sin legislarlo, saben que la llama de la discordia puede brotar allí. Y que sin dudas, será un medio esencial para la comunicación de los sublevados. Por lo que, en este caso, tienen los dedos pillados.

En fin. Esto no son más que hipótesis. Supongo que lo que probablemente esperan es que con el paso de los años, las masas se vayan volviendo más descerebradas y obedientes e ir introduciendo lentamente pero sin pausa, progresivas restricciones en Internet hasta conseguir su sueño: un mundo de ciudadanos lobotomizados y esclavizados a su servicio que no sean capaces de levantar la mano contra ellos. Pero para ese momento, afortunadamente queda mucho. Aún estamos todavía a tiempo de ejercer resistencia y canalizar el impulso de las redes sociales para transformar la realidad. Y si no somos conscientes de ello o no lo creemos es, en mi opinión, porque todavía no hemos entendido la lógica del poder. Ese látigo consumista que de no necesitar a la red de redes para amansar al individuo que habitualmente se masturba psicológicamente frente a las películas, vídeos o libros descargados, ya la habría prohibido.

Otra pregunta que se me ocurre a raíz de este tema es la siguiente: ¿En qué medida el actual apasionamiento de los universitarios y clases medias por las series televisivas es casual o no? Mi respuesta es que, en ninguna medida. ¿Por qué? Porque, teniendo en cuenta que cada vez hay más y más millones de parados por el mundo, no se me ocurre un producto mejor que las largas y complejas series televisivas de alta calidad (la mayoría de ellas descargables gratuitamente en Internet) para conseguir los objetivos del poder: que los ciudadanos con problemas económicos no salgan a las calles. Un hecho que nos anuncia lo lejos que estamos de una verdadera revolución. Y lo difícil que será en el futuro que los ciudadanos tengan voz y voto a no ser, claro, que los hábitos de consumo se modifiquen y se produzca un cambio de conciencia general que logre que el monstruo que nos vigila, termine por caerse por sí mismo al suelo. Shalam

ربّ اغْفِر لي وحْدي

 Se ha ido aquel tiempo con su gente, y ha venido éste con su pico

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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