TTIP o el mundo por venir

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Últimamente no he escrito demasiado en avería debido a que, tras finalizar Ruido, me he visto obligado a trabajar en un papeleo que no sé si servirá de mucho (¡apenas tengo esperanza!) para conseguir un puesto de trabajo en Guanajuato. Aunque puede que la verdadera razón sea la inmensa angustia con la que contemplo el avance del NWO o la estulticia, corrupción y estupidez humanas (ese abstruso e inservible debate entre hipsters y no hipsters), que no nos permiten conversar sobre el mundo que acabamos de perder y el que vendrá. Sí. Digo el que hemos perdido porque considero que hay una idea de lo social y de la libertad y también de justicia que se ha ido para siempre y no va a volver. O si lo hace, será en dosis muy reducidas y a costa de sangre, lucha y una resistencia sin fin. Ahora mismo, el mundo se está encaminando hacia el dominio absoluto de las corporaciones y empresas. No importan ya ni los gobiernos ni los ciudadanos ni los países. No importan los sentimientos, dramas o enfermedades. Estas son ideas, vivencias caducas si queremos comprender lo que tenemos ante nosotros: una agresiva, violenta montaña de dinero deuda y tratados comerciales dispuesta a todo frente a una ciudadanía sumisa, separada y en su mayoría, desinformada que piensa según los términos y condicionamientos de un tiempo que ya es antiguo y por tanto, no puede ni sabe responder eficazmente ante el problema. En parte, porque sus gobernantes son sus opresores, los legisladores del dinero y en vez de obstaculizar el proceso, lo están acelerando y de otra parte, porque -ya sea por sus propios compromisos (hijos, hipotecas, deudas, ilusiones) o por la manipulación sufrida- no es capaz de construir una respuesta común y contundente al problema. Hay quienes dicen que Podemos es esa respuesta. Pero yo no lo creo. Porque lo que todavía tal vez no ha querido entender la población es que la verdadera respuesta sólo puede venir desde fuera del sistema. Intentaré explicarme mejor. Quienes controlan las estructuras de poder se han saltado todas sus reglas, han expoliado la sociedad y la continúan y continuarán usando en su beneficio. Han  convertido este mundo en una máquina de terror, una perfecta y elaborada estructura de control que abusa de los individuos. Y, en este sentido, pretender combatirlos desde dentro, me parece que resulta imposible. Podemos es ya un partido más del sistema. Con su líder Alfa, contradicciones, futuras promesas incumplidas y sus deudas si no económicas, sí de otro tipo con el diario Público. Y es imposible que formando parte de esta estructura, pueda reventarla o más bien regenerarla. De hecho, no es ese el cometido para el que nació. Según mi punto de vista, la misión que este sistema le ha encargado es repartir las migajas que caigan de los bolsillos de los poderosos empresarios mientras el nuevo mundo de las corporaciones se termina de implantar.

Las élites son astutas. Saben que si continúan a este ritmo, pueden enfermar y casi que exterminar totalmente una población que necesitan esclava. Pueden hasta generar rebeliones masivas. Y para ello, aparece Podemos. Para que la aceleración con la que están implantando el NWO o el Nuevo Orden Comercial no termine de traumatizar a una sociedad que se pensaba hasta ahora libre y en realidad era una marioneta más en manos de un brujo. Podemos, no sin esfuerzos y duras batallas, va, antes o después, a gobernar. Va probablemente a legislar a favor de la ciudadanía en muchas ocasiones pero en otras, se va a ver impotente. Pero no nos engañemos. Su función no es atentar contra este sistema que nos ha llevado a una situación límite y es capaz de conducirnos a la autodestrucción, antes de ceder tajadas de su poder a la población. Su finalidad es guiar a la sociedad española hacia una nueva era que comenzó a implantarse hace una década pero sólo mostrará su auténtico y totalitario rostro en veinte años -el mundo de las corporaciones- y hacerlo ofreciendo regalías al pueblo para que, mientras tanto, los empresarios se vean perjudicados por esta molestia lo menos posible. Su misión, por tanto, es que esta transición no sea tan traumática como hasta ahora. Se lleve a cabo con cierta tranquilidad y generando esperanza en la sociedad. Una nueva confianza. Algo de brío y júbilo. Pero poco más. Porque, al fin y al cabo,Podemos nace y es generado dentro de un sistema que es cualquier cosa menos justo y si desea imponerse, debe jugar con las mismas armas que los poderosos. Es decir, ha de mancharse las manos sí o sí y por tanto, antes o después, caer en los mismos fosos en los que se han introducido tantos otros partidos.

Tal y como lo veo yo, la situación, el gran ataque o el desembarco final de este nuevo mundo en Europa se está produciendo actualmente con el TTIP. Por lo poco que he podido leer del mismo, puedo afirmar que este tratado de libre comercio es una auténtica locura y disparate. Un atentado criminal contra la ciudadanía. Tanto que si he comprendido cómo actúan las grandes corporaciones comerciales, presupongo que, tal y como actualmente se encuentra actualmente redactado, no se va a aprobar ni aceptar. ¿Qué puede suceder? No lo sé. Pero no me extrañaría que la población europea -con Pablo Iglesias y Alexis Tsipras a la cabeza- denegara muchos de sus más polémicos puntos. Lo que no significa que el tratado se rompa. Al contrario, aunque muy aminorado en su conjunto, posiblemente se dará por válido, que  es lo que en el fondo pretenden las corporaciones. Apuntar a la esclavitud para conseguir la sumisión, y al infierno para quedarse con el purgatorio entero. Algo que me hace pensar que, en cualquier caso, se verán satisfechos con este aminorado tratado conscientes de que ya sólo será cuestión de años el que impongan las crueles medidas que desean. De hecho, visto desde una perspectiva amplia, por un lado, la población se sentirá feliz y orgullosa de haber podido eliminar estos artículos del tratado y ellos satisfechos continuarán con sus planes en otras partes del mundo, esperando el momento para dar el carpetazo final. Todos ganarán. Y en la medida en que todos ganen, la sociedad española se recuperará pues habremos pasado del sadismo absoluto, del “sólo gano yo y los míos”, (el antipatriota y neoliberal PP) o de la mirada irónica a la realidad y la creación de una ilusión y placenta falsa de prosperidad (PSOE) al “podemos ganar todos realmente”. Pero no por otro motivo, creo y advierto, que porque las corporaciones saben, entienden que el ciudadano necesita respirar antes de enfrentar el nuevo mundo totalitario y porque implantarlo lleva su tiempo.

En fin. Por todo lo dicho anteriormente, entiendo que esa posible recuperación que podría traer Podemos, no será duradera. Ok. Todo es un proceso. Nada es eterno. Pero en este caso será más fugaz de lo necesario (no tanto, eso sí, como aquellos años de “primavera neoliberal” vividos con Zapatero pero casi) en la medida que  este partido no afronte varios temas de los que no le he visto hablar: el decrecimiento, el nacimiento, gestión y surgimiento de comunidades autosustentables, la reforestación y el abandono del modelo petrolífero y eléctrico para siempre. Ok. Sí. Tal vez Podemos sí tenga un programa claro para este último tema pero, ¿lo tiene sobre el decrecimiento? Si lo tuviera y lo dijera, no le permitirían introducirse en el sistema porque sería dañino. Lo que significa, en suma, que el ascenso de Podemos se debe al sadismo del PP, a la psicopatía de unos políticos que, obedientes a los poderes económicos, se han dedicado a gozar del pueblo (para ellos, plebe) al máximo, más que a sus propias propuestas. A la imperiosa necesidad de acabar con rufianes y estafadores del tamaño de Mariano Rajoy o Rodrigo Rato que a una motivación o deseo de cambio profundo por parte de las sociedad española. En este sentido, los miembros de Podemos saben muy bien que si dijeran lo que realmente piensan y ha de hacerse para solucionar esta situación de emergencia, no se les permitiría acceder al poder. En buena parte, porque la mayoría de esas medidas deberían pasar por levantar muros de resistencia para que la era de las corporaciones no llegue y ellos no son más que el partido que va a permitir que esta transición se produzca sin tantos heridos y muertos como existirían, de continuar gobernando los nietos de Franco. Son las nuevas estrellas de una política que no es tan nueva como parece y que probablemente no transforme España como acuciantemente lo necesita porque ese proceso sólo acaecerá a través de un cambio de conciencia global que termine por emblandecer o al menos hacer que las instituciones se replanteen su funcionamiento. Sean accesibles y permeables. Trabajen para el ciudadano y no para aquel que más billetes (verdaderos o falsos) posea. Resumiendo. En realidad, yo sí creo en Podemos. Pero no me olvido que tras la Revolución Francesa, llegó Napoleón y tras la victoria de Azaña, la guerra civil. Y, en suma, lo que me preocupa de Podemos es que no puedan o sepan ni nos permitan trazar las bases, estrategias y raíces necesarias para enfrentarnos al futuro mundo de las corporaciones, para lo que venga después de Podemos. Aquello que posiblemente sólo se puede trazar y construir o bien desde fuera del sistema o desde los puntos más alejados de su centro. Ese centro que planea asaltar Podemos y en el que, antes o después, se encontrará. Shalam

 ربّ اغْفِر لي وحْدي

Tu secreto debe ser parte de tu sangre

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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