Siempre bailando

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Dejo a continuación la decimoséptima reseña del libro Los 100 mejores discos del Siglo XX. En este caso, dedicada a Siempre bailando de René dj. La próxima semana me ocuparé del puesto 83 en esta lista: Buna Ziua de Andrei Munteanu.

Quien desee por cierto saber más del proyecto puede pinchar en el enlace siguiente:

https://www.averiadepollos.com/los-100-mejores-discos-del-siglo-xx/

Y quien quiera leer la reseña anterior puede hacerlo aquí:

https://www.averiadepollos.com/pristat/

Si alguien se anima, asimismo, a leer este texto con música, le recomiendo hacerlo escuchando el siguiente tema de Etienne De Crecy: «Prix choc».

84. René: Siempre bailando (1993).

Todos los que lo han escuchado con atención al menos en una ocasión tienen claro que Siempre bailando es un clásico de la música disco. Pero seguramente la mayoría no conocen los entresijos que condujeron a forjar tan mayúscula obra a René. Un dj oriundo de Barcelona que tuvo la buena fortuna de estar en el sitio justo en el momento adecuado: la explosión frenética de la música disco en el verano del 85 en la isla griega de Mikonos que fue, poco a poco, expandiéndose por todas las islas del Mediterráneo hasta llegar a Ibiza y Mallorca y configurar la escena de clubs, tal y como la conocemos actualmente.


Desde muy joven, René intuyó que el dj sería la figura esencial que dotaría de nuevas dosis de energía a un mundo necesitado de bailar y bailar para olvidar los horrores del pasado. No obstante, el régimen franquista aún se mantenía en pie así que para practicar en los platos con los nuevos ritmos tuvo que organizar fiestas privadas en la tienda de discos que regentaba en un extrarradio de la ciudad condal, gracias a las que pudo experimentar tanto con drogas como con varios ordenadores alemanes y nipones de última gama. Adquiriendo una experiencia que le serviría de mucha ayuda en el futuro. Sobre todo, tras la muerte de Franco. Un momento de radical incertidumbre que él aprovecha para, invitado por algunos de los asistentes a sus exclusivas fiestas, viajar al extranjero y pinchar en algunas de las nuevas e impresionantes discotecas recién construídas en Cuba o Puerto Rico y, de paso, familiarizarse con la música rítmica que sonaba en los elegantes clubs búlgaros y rumanos.

Tras su experiencia en el extranjero, a René no le cuesta demasiado hacerse un hueco en la emergente escena española. A principios de los 80, de hecho, se convierte en el dj principal del templo del baile catalán: Polvo. Allí comienza a convertirse una celebridad. Los asistentes a sus sesiones las califican de avasalladoras. Sexuales y sensuales. Pura crema. René pincha y combina con absoluta soltura los icónicos temas bailables de la Alemania nazi con los nuevos ritmos procedentes de Norteamérica e Italia y los temas salseros procedentes del Caribe que comienzan a hacer furor en medio mundo. Se convierte en un dj intuitivo que sabe cúando mirar al pasado y cuándo empujar a su público hacia el futuro.  Alguien desprejuiciado al que no le importa en absoluto la ideología que hay tras los temas que pincha sino si son o no apropiados para mover el esqueleto.

Obviamente, no tarda en ser fichado por los empresarios griegos, convirtiéndose en maestro de ceremonias de diversos bares y discotecas de Mikonos en los que la música que pincha se convierte en la banda sonora de múltiples fiestas nudistas. Será ahí definitivamente cuando entre en contacto con los grandes capos de la música de baile rusa, rumana y búlgara, logrando un éxito sin parangón por su capacidad de contagiar su peculiar vitalidad a la música de baile.

Es, por tanto, en Mikonos donde René entiende que la música de baile no debe detenerse jamás. Que no deberia ser tan sólo degustada durante la noche sino en cualquier momento del día y comienza a gestarse en su cabeza lo que, posteriormente, será Siempre bailando.

En octubre de 1992, como ya es costumbre, tras uno de sus veranos griegos, (que alterna con paradas en las Baleares españolas) René vuelve a Barcelona. Pero en esta ocasión, no se quedará demasiado tiempo allí. Sus planes han cambiado y vuela directamente a un estudio de grabación de Sofía (Bulgaria) donde dará forma a un disco que aspiraba a ser el soundtrack eterno de la música de baile europea. Antes, eso sí, se da un garbeo por Nueva York y Los ángeles para recabar información e inspiración y contactar con Frankie Morrison. El mítico productor de los clásicos de música negra que estaban irrumpiendo frenéticamente a principios de los 90 poniendo la música popular patas arriba.

Junto a Frankie y, ya instalado en Sofía, René se dedica a trabajar en su obra magna a la que concibe como una investigación de las relaciones entre baile y cultura. Un muestrario de los límites a los que puede llegar la música disco.

Siempre bailando es una obra de una enorme duración (24 horas) que se encuentra dividida en 4 partes (“Mañana”, “Tarde”, “Noche”, y “Madrugada”) a lo largo de las que René combina todo tipo de estilos musicales bailables. El propósito del dj catalán era reflejar el estado de ánimo durante todo un viernes de una persona adulta ansiosa por bailar y relajarse pero, a su vez, obligada a ir a la oficina desde primera hora de la mañana. Por ese motivo, existe una copia de este disco (lanzada de tapadillo por la compañía) de un tiraje de tan sólo 5000 ejemplares muy buscada en el mercado negro cuyo título es precisamente Viernes.

En fin, realmente resulta sumamente interesante comprobar cómo René captó la brusca tensión de los hombres necesitados de sexo y diversión horas antes de ir a su club favorito, su fatiga en el trabajo, los momentos de exaltación y entusiasmo al cambiarse en el hogar, el éxtasis de atravesar la puerta de su club favorito y la alegría o decepción experimentadas tras pasar toda una noche bailando y tener que afrontar el regreso a casa o bien solos o bien con grata compañía.

Es por ello que Siempre bailando (sí, claro que existe una versión rusa y americana del título y el disco) es una obra colosal. Es cierto, sí, que, siendo tan extensa es un poco irregular, pero su empuje e intuición para captar estados de ánimos y fuerza son tan sobresalientes que ni tan siquiera el paso del tiempo ni la sobreexposición han podido evitar que, al escuchar sus pegajosas melodías, todos sintamos la imperiosa necesidad de bailar y bailar y bailar hasta el infinito. Shalam

الصدق لا يحتاج إلى قواعد

La honradez no necesita reglas

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen….tengo duda entre «la dama de elche» -«de oro» o «encuentros en la tercera fase»…truffaut-1977…
    2ºimagen….hay dos improvisados gogos uno de ellos descansando…..
    3ºimagen……fiesta de la espuma en la «trips»…jajajjj
    4ºimagen….sala de maquinas………
    5ºimagen…..proximo a «soul train»……
    6ºimagen…..las hormigas le dan vuelta a la fabula……
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=PF0yGGc-p00….maeva et william en pleno tutti-frutti y cambios de ritmo…..

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Están bailando «I love to love» de Tina Charles. https://www.youtube.com/watch?v=nS7YL8JCSzo&ab_channel=Olga0815007 2) Me gustaría tener las cuentas exactas de lo que se ha consumido en agua y alcohol y demás bebidas en ese antro desde la apertura hasta el cierre 3) La escena de las lesbianas del centro está entre un filme de Bigas Luna y otro de Paul Verhoeven. 4) Aquí mi antiguo compañero de piso pinchando en un bar. 5) Me imagino a Marvin Gaye pensando qué puede hacer para conquistar el corazón y alma de todos sus hermanos de piel ahora que se ha rendido a los valores de la música disco. 6) crónica del vacío. PD: muy divertido el baile. Peleas compañerismo y agresividad.

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