Soy el Señor, tu Dios

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión al primer capítulo del Decálogo de Krzysztof Kieślowski: Soy el Señor, tu Dios. El cual recomiendo leer lógicamente escuchando la inmortal composición expresamente realizada por Zbigniew Preisner para este mágico monumento fímico. 

Soy el Señor, tu Dios 

El primer episodio del Decálogo de Kieslowski es estremecedor. Conmovedor. Mágico y desgarrador. Es la prueba de que el cine no necesita más que unos cuantos elementos para alcanzar cotas sublimes. Enfrentarnos a lo desconocido. Transmitir con sutileza lo que es el más allá. 

La primera vez que contemplé este breve y contundente capítulo de una de las más trascendentes series jamas rodadas, me golpeó con una intensidad descomunal. En ningún momento, esperaba ese aterrador final que, aún hoy, me sigue provocando pavor. Y si bien cada vez que lo vuelvo a ver el impacto traumático es menor, sus matices y sutilezas continúan ampliándose como si fuera una oración mística o una de esas melodías musicales que nos envuelven anímicamente como si estuviéramos viajando en una embarcación mientras responden a nuestros interrogantes más profundos.  

En realidad, a pesar de su sencillez, he visto pocas obras con tantas resonancias significativas como esta. Kiewslowski captó la esencia de la fé. Ese absoluto aparentemene irracional que conecta con ese milagro que llamamos vida. Y retrató la magia de la infancia como nadie (tal vez tan sólo Truffaut se le acerca en esto) lo ha hecho.

En realidad, el director polaco nos convirtió a todos en niños. En Pawel. Nos devolvió a esa época de la vida en la que nuestras preguntas emergían puras y sin tacha, movidas por una curiosidad inmaculada, sin manchas de cinismo ni de escepticismo. Movidas por el asombro y el afán no tanto de conocimiento sino de saber. De saber por qué nos encontramos aquí, quién somos, de dónde venimos, para qué morimos, qué es el amor o si existe Dios. Interrogaciones que actualmente ya creemos (aparentemente) saber o ante las que, fingiendo que no nos importan, formulamos las típicas respuestas irónicas o profundamente nihilistas. Contribuyendo a ese desconcierto metafísico que nos derrumba diariamente un poco más.

Sería muy sencillo afirmar que esta melancólica obra de arte expone en imágenes el debate entre Dios y la razón. Y se pronuncia descaradamente por la divinidad religiosa. En gran medida, ese el gran tema de este capítulo. No hay duda al respecto. Pero sólo de manera superficial porque, en realidad, hay mucho más. Ayer volví a ver el episodio y detecté dos detalles de suma importancia en los que hasta ahora no me había fijado. Ahondaré brevemente en ellos.

Creo que Kubrick adoraba el Decálogo en su totalidad. Supongo que también este capítulo. Y no me extraña. Porque, en realidad, en sus minutos finales se convierte en una muy dura película de terror psicológica. En varias de las expresiones del rostro del profesor Krzystof ante la sospecha de que su hijo está muerto, en su negación de la divinidad, en su exaperante búsqueda del niño extravíado, encontré detalles que me recordaban ni más ni menos que a El resplandor. Y, por otra parte, escenas como aquella en la que la computadora se enciende sola, recuerdan a 2001. Y, en concreto, al papel que juega Hal 9000 en ese filme.

En kiewslowski, la computadora más que una máquina eficaz, es un monstruo maligno con poderes desconocidos. Es un abismo insondable. Pero, en cierto modo, también lo es Dios. Quien no perdona una traición. O al menos eso experimenta (o desea creer) el padre destrozado cuando derriba un altar del que emergen lágrimas sanadoras que demuestran que tal vez no estemos tan solos como creemos. Que nuestra soledad metafísica es más fruto de nuestro orgullo que de una reflexión sana, calmada y reveladora sobre el milagro de la existencia. 

Por si fuera poco, como todos los grandes creadores, Kiewslowski era un visionario. Y en este episodio avizoró con tal sencillez y claridad los peligros del mundo tecnológico que se comenzaba a originar en Occidente, que creo que debería ser proyectado diariamente en cientos de institutos para avivar las reflexiones sobre nuestro malestar cultural y los centenares de actos neuróticos de los que somos testigos (o protagonizamos) en las redes diariamente y a los que ya no prestamos apenas atención por más que somos sus más directas víctimas. 

En cualquier caso, no deja de ser este un aspecto más de una hipnótica obra con la que Kieslowski se aseguró un puesto en la eternidad. Demostró estar dotado para las más altas cotas de trascendencia. Porque como los grandes narradores de relatos, le bastaron unos mínimos elementos para cavar un boquete en el centro del Universo. Abrir de par en par los secretos de nuestro mundo espiritual. Shalam

الحقيقة ليست في الحلم بل في أحلام كثيرة

La verdad no está en un sueño sino en muchos sueños

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen……mirada demasiado triste para un niño de esta edad……
    2ºimagen…el niño mira al adulto como piensa…(la mano tiene una postura incomodisima de apoyarse en la cara)……..otro auguste rodin(en este caso observado de cerca)……
    3ºimagen…..los dos siguen el mismo mensaje
    4ºimagen……parecen mirar lo que no existe o lo que existe inevitablemente…..
    5ºimagen……»me cago en toa la mar salá»……
    6ºimagen…..acepto lo sucedido, yo tambien te quiero………..
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=xLy2SaSQAtA….instant karma(we all shine on)…1970..plastic ono band….ojico con «la fluxus ono» y su molde en «automatismo ciego»……ok,………»guapa-mente»…
    PD…..cara b:….le aplicamos a todas estas imagenes lo de ono y tendremos la «cara b» de la situacion…..jajjajjjjj

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Portada de un disco de Smiths. Previo paso por el blanco y engro. 2) Otra portada de disco de Smiths. Esta mucho más propia de cine nero. Gabardinas. Chaquetas. 3) Dos cómicos que comienzan una función. 4) Frente al misterio o visitando a un enfermo. 5) Jack Nicholson: El resplandor. 6) Antes de recibir un beso y o bien dormir o bien ver su serie de dibujos favorita. PD: Fascinante interpretación de esta canción. Muy bien. Pero obviamente, ahí sólo brilla una estrella y esa es la Yoko plastic ono band..jjajaj

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